El lupus no tiene una “fase terminal” definida, especialmente porque no todas las personas desarrollan complicaciones graves y distintos órganos pueden verse afectados a lo largo de la evolución de la enfermedad.
Aun así, algunos signos de alerta que pueden indicar la necesidad de atención médica de emergencia son:
- Falta de aire intensa;
- Hinchazón importante;
- Dolor en el pecho;
- Confusión mental;
- Fiebre alta que no mejora.
Dependiendo de los órganos afectados, pueden aparecer síntomas más específicos. Cuando el lupus afecta gravemente los riñones, por ejemplo, pueden presentarse signos como hinchazón marcada en las piernas, pies y alrededor de los ojos, además de cansancio intenso y disminución de la cantidad de orina.
Si afecta el corazón o los pulmones, la persona puede presentar falta de aire frecuente, dolor en el pecho, fatiga extrema y aumento del volumen del abdomen o de las piernas.
El cerebro también puede verse afectado en casos graves, causando confusión mental, cambios de comportamiento, convulsiones o desmayos.
Además, como el sistema inmunológico puede debilitarse por la propia enfermedad o por el tratamiento, pueden aparecer infecciones graves, como neumonía, con fiebre alta persistente, debilidad intensa y empeoramiento rápido del estado general.
Las personas con lupus deben mantener un seguimiento regular con el reumatólogo, que es el especialista indicado para tratar esta enfermedad. Evitar la automedicación y acudir a consultas periódicas son las mejores formas de prevenir complicaciones graves y proteger la salud. Vea cómo se realiza el tratamiento del lupus y qué medicamentos pueden ser indicados.