La fiebre amarilla se transmite por la picadura de mosquitos infectados, que introducen el virus en la sangre al alimentarse. No se contagia por contacto directo, abrazos, tos ni por compartir objetos.
En áreas selváticas, el virus circula principalmente entre monos y mosquitos. Las personas pueden infectarse cuando ingresan a zonas de bosque o áreas rurales donde estos mosquitos están presentes.
En algunas regiones también puede haber transmisión en zonas urbanas. Esto ocurre cuando un mosquito pica a una persona infectada, adquiere el virus y luego lo transmite al picar a otra persona.
Los mosquitos suelen picar durante el día, especialmente en lugares cálidos y húmedos. Por eso, el riesgo aumenta en áreas tropicales donde el virus circula de forma activa. Vea más sobre la fiebre amarilla, sus síntomas y cómo es el tratamiento.
Si después de estar en una zona de riesgo aparece fiebre alta, dolor de cabeza intenso o coloración amarillenta en la piel u ojos, es importante acudir de inmediato a un servicio médico para evaluación.