El mal de altura es una condición que ocurre cuando una persona se encuentra a grandes altitudes, siendo común a partir de los 2500 metros sobre el nivel del mar. Esta condición provoca principalmente dolor de cabeza, además de otros síntomas como náuseas, vómitos y falta de apetito.
También se le conoce como mal del páramo, mal agudo de montaña o soroche. Se produce debido a la disminución en la disponibilidad de oxígeno a grandes alturas. Para prevenir su aparición, es fundamental realizar un ascenso lento y progresivo, permitiendo que el cuerpo se adapte al cambio de altitud.
Es importante tratar el mal de altura para evitar complicaciones graves, ya que, si no se controla, podría evolucionar rápidamente hacia un edema pulmonar o cerebral de altura, poniendo en riesgo la vida de la persona.
Lea también: Hoja de coca: qué es, para qué sirve y beneficios tuasaude.com/es/hoja-de-coca
Principales síntomas
Los síntomas del mal de altura son:
- Dolor de cabeza;
- Náuseas;
- Vómitos;
- Falta de apetito;
- Fatiga;
- Debilidad;
- Alteraciones del sueño;
- Vértigo;
- Letargo.
Estos signos y síntomas del mal agudo de montaña suelen resolverse al cabo de unos 3 días aproximadamente, siempre y cuando no se incremente aún más la altitud alcanzada. Además, es muy importante revertir la situación, pues este podría progresar y ocasionar edema cerebral de altura y edema pulmonar de altura.
En el caso del edema pulmonar de altura, los síntomas que se pueden presentar son dificultad para respirar en reposo y haciendo esfuerzos, tos seca que luego pasa a ser productiva, coloración azulada en los labios, flema blanca con espuma o con sangre y dolor en el pecho.
En el caso del edema cerebral de altura, además de los síntomas del mal agudo de altura, como dolor de cabeza, náuseas y vómitos, también puede haber problemas neurológicos, hemorragia en el ojo, confusión, estupor y coma.
Por qué ocurre el mal de altura
A medida que se sube una montaña la presión de la atmósfera disminuye, afectando generalmente a partir de los 2500 metros de altitud, esto hace con que la cantidad de oxígeno que ingresa al organismo en cada inspiración sea menor y ocasiona hipoxia, es decir, falta de oxígeno en el organismo, surgiendo los síntomas mencionados anteriormente, principalmente dolor de cabeza.
Lea también: Hipoxia: síntomas, tipos y tratamiento tuasaude.com/es/hipoxiaNo obstante, el organismo intenta compensar estos cambios y adaptarse a la falta de oxígeno a través de un proceso llamado aclimatación, en el que ocurren procesos a nivel respiratorios y metabólicos que permiten que la persona con el tiempo se vaya adaptando a la altura.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento principal para el mal de altura consiste en detener el ascenso de inmediato para permitir que el cuerpo se adapte. En la mayoría de los casos, los síntomas leves pueden controlarse siguiendo estas recomendaciones:
1. Cuidados generales
Es fundamental tomar las siguientes medidas ante los primeros síntomas:
- Reposo absoluto: Evitar cualquier esfuerzo físico innecesario.
- Mantener el calor: Abrigarse bien para evitar que el frío empeore el malestar.
- Hidratación y alimentación: Beber abundantes líquidos y consumir alimentos ligeros pero energéticos.
Si la persona no presenta mejoría en un periodo corto, es imperativo descender entre 300 y 1000 metros de altitud de forma inmediata.
2. Medicamentos recomendados
En algunos casos, el personal médico puede indicar el uso de fármacos para acelerar la recuperación:
- Acetazolamida: ayuda a los pulmones a absorber más oxígeno y mejora la respiración.
- Analgésicos: como el ibuprofeno, útiles para aliviar el dolor de cabeza y reducir la inflamación.
- Antieméticos: medicamentos específicos para controlar las náuseas y los vómitos.
Ante signos de complicación grave, como el edema cerebral de altitud (confusión, falta de coordinación o pérdida de conciencia), el médico puede administrar dexametasona por vía intramuscular como medida de emergencia antes de realizar el descenso urgente.
3. Tratamientos avanzados
Si los síntomas persisten o son moderados, puede ser necesaria la administración de oxígeno suplementario o el uso de una cámara hiperbárica portátil, que simula una presión atmosférica más baja (como si se estuviera a menor altura).
Cómo prevenir el mal de altura
Para prevenir el mal de altura es importante que el ascenso sea lento, de manera que el cuerpo tenga suficiente tiempo de adaptarse a los cambios en la presión atmosférica.
Además, también es posible tomar acetazolamida de forma profiláctica, debiendo consultar a su médico de cabecera, pues existen algunas personas que tienen mayor riesgo de padecer esta condición, como es el caso de aquellos con antecedentes de mal de altura, enfermedades pulmonares, como EPOC, neumonía, apnea del sueño y fibrosis quística o enfermedades cardiovasculares.
Lea también: Edema pulmonar: qué es, síntomas, causas, tipos y tratamiento tuasaude.com/es/edema-pulmonar