Hiperhidrosis: que es, síntomas, causas y tratamiento

La hiperhidrosis es una condición en que la persona presenta sudoración excesiva, que puede surgir sin motivo aparente, incluso cuando no hace mucho calor o cuando no se está practicando actividad física. El exceso de sudor es más común en las axilas, palmas y pies, pero puede presentarse en cualquier otra parte del cuerpo.

Esta condición ocurre debido a una actividad excesiva de las glándulas responsables de la producción de sudor y es más común cuando hay otros casos de hiperhidrosis en la familia, aunque también puede ser influenciada por alteraciones hormonales y/o emocionales.

El tratamiento de la hiperhidrosis debe ser orientado por el dermatólogo o médico general, que puede indicar el uso de desodorantes antitranspirantes, cremas o hasta inyecciones de botox, por ejemplo, que ayudan a disminuir la intensidad de sudoración y mejoran la calidad de vida.

Imagem ilustrativa número 1

Principales síntomas

El principal síntoma de la hiperhidrosis es la producción excesiva de sudor que excede por mucho la transpiración considerada "normal". Este exceso de sudor puede afectar cualquier parte del cuerpo, pero es más común en la palma de las manos, en la planta de los pies o en las axilas.

Lea también: 9 remedios caseros para quitar el mal olor de las axilas (¡comprobados!) tuasaude.com/es/remedios-caseros-para-quitar-el-mal-olor-de-las-axilas

Algunos signos que ayudan a identificar la presencia de hiperhidrosis, incluyen:

  • Sudoración excesiva que ocurre por lo menos seis meses sin motivo aparente;
  • Exceso de sudor que surge en ambos lados del cuerpo en aproximadamente la misma cantidad;
  • Episodios de sudor excesivo por lo menos una vez por semana;
  • Presencia de sudor incluso cuando se está en reposo;
  • Sudor que interfiere en las actividades diarias como trabajo o relaciones interpersonales;
  • Sudor excesivo que inicia antes de los 25 años de edad.

Aunque en la mayoría de los casos, la hiperhidrosis no esté relacionada a problemas graves de salud, en algunos casos puede indicar algún problema que requiera evaluación por parte del dermatólogo para iniciar el tratamiento más adecuado.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de hiperhidrosis debe ser hecho por el dermatólogo o médico general a partir de los síntomas, evaluación de antecedente personal y familiar.

Además, el médico puede indicar la realización de exámenes de sangre y de orina para confirmar si hay otra condición que pueda estar causando la hiperhidrosis, como diabetes, hipoglucemia o hipertiroidismo, por ejemplo.

El dermatólogo también puede indicar la realización de exámenes más específicos, como el test de papel para identificar las áreas de mayor producción de sudor en el cuerpo y la gravedad de la hiperhidrosis.

Posibles causas

Las causas de la hiperhidrosis pueden clasificarse de acuerdo al origen y la zona del cuerpo que presenta sudor en exceso e incluyen:

1. Hiperhidrosis primaria

La hiperhidrosis primaria o hiperhidrosis esencial, es la forma más común de esa condición, que ocurre por un exceso de actividad de los nervios de las glándulas sudoríparas, las cuales generan señales excesivas para la producción de sudor, incluso aunque no hayan siso activados por actividad física o aumento de la temperatura.

Este tipo de hiperhidrosis afecta principalmente la planta de los pies, las palmas de las manos y el rostro, y generalmente sucede en la infancia, siendo relacionado a la historia de hiperhidrosis en la familia.

2. Hiperhidrosis secundaria

La hiperhidrosis secundaria, también llamada hiperhidrosis generalizada, se caracteriza por la producción de sudor en exceso en todo el cuerpo, pero también puede ocurrir en alguna parte específica del cuerpo, siendo más común en la adultez. Este tipo de hiperhidrosis normalmente se relaciona a algún problema de salud como:

  • Diabetes;
  • Menopausia;
  • Hipertiroidismo;
  • Hipoglicemia;
  • Infarto;
  • Enfermedad de Parkinson;
  • Lesión en la médula espinal;
  • Infecciones, como tuberculosis o VIH.

Además, la hiperhidrosis secundaria puede ser causada por el uso de algunos medicamentos que tienen como efecto colateral el aumento de la producción de sudor, como la nortriptilina o la desipramina.

Es importante buscar ayuda médica de inmediato siempre que el sudor en exceso se inicie de repente, especialmente si se acompaña de síntomas como mareos, dolor en el pecho, dificultad para respirar, náusea o fiebre, o si surge sudoración nocturna sin motivo aparente, ya que puede indicar problemas serios de salud como ACV o cáncer.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la hiperhidrosis es realizado por el dermatólogo de acuerdo a la causa. En los casos de hiperhidrosis secundaria, el tratamiento debe realizarse específicamente para la enfermedad que está provocando la producción excesiva de sudor.

Sin embargo, si la hiperhidrosis no fue causada por ningún problema de salud, el tratamiento debe hacerse para controlar la sudoración excesiva de acuerdo a la indicación médica, pero normalmente incluye:

  • Desodorantes antitranspirantes con cloruro de aluminio: deben aplicarse antes dormir, ya que ayudan a disminuir la producción de sudor en las axilas;
  • Cremas con glicopirrolato: ayudan a aliviar la hiperhidrosis que afecta el rostro o la cabeza;
  • Medicamentos que reducen la actividad de los impulsos nerviosos, como oxibutinina u oxifenciclimina: bloquean sustancias químicas que estimulan la producción de sudor;
  • Medicamentos antidepresivos: pueden ser indicados en algunos casos para ayudar a disminuir la producción de sudor, además de ayudar a disminuir la ansiedad, que puede empeorar la hiperhidrosis;
  • Inyección de botox en el área afectada: permite bloquear temporalmente los nervios que causan la producción excesiva de sudor. El efecto de este tratamiento dura alrededor de 6 meses, siendo necesario una nueva aplicación después de la pérdida del efecto;
  • Iontoforesis: consiste en la aplicación de una corriente eléctrica de bajo voltaje en el área afectada, bloqueando las glándulas productoras de sudor y ayudando a aliviar la hiperhidrosis;
  • Cirugía para remover las glándulas sudoríparas (simpatectomía): es una buena opción, pero es común que haya un aumento de la producción de sudor en otras áreas que no presentaban sudoración excesiva.

El médico también puede indicar el tratamiento con un psicólogo para ayudar a disminuir o controlar la ansiedad y el estrés, que pueden empeorar o descartar la hiperhidrosis.

Opción de tratamiento casero

Una buena opción de tratamiento casero para la hiperhidrosis es beber té de salvia regularmente, ya que ayuda a regular la producción excesiva de sudor y a aliviar los síntomas de hiperhidrosis.

Además de eso, existe otro remedio natural que es la piedra de alumbre, una piedra semitransparente y blanquecina, hecha a partir del mineral alumbre de potasio, que posee varias aplicaciones en la salud y belleza, siendo especialmente utilizada como desodorante o antitranspirante natural. Conozca más sobre la piedra de alumbre y cómo utilizarla.

Por otro lado, el té de manzanilla puede ayudar a disminuir la ansiedad, creando una sensación de armonía, que ayuda a calmar cuando hay estados de agitación y nerviosismo, aliviando la hiperhidrosis. Sin embargo, esta puede empeorar en casos de ansiedad o estrés.