Hernia abdominal: qué es, síntomas, tipos y tratamiento

Una hernia abdominal es una protuberancia o bulto en la región del abdomen, principalmente en la zona arriba del ombligo, dentro del ombligo o en la ingle, debido a una debilidad en los músculos abdominales, provocando que una parte del intestino u otro órgano del abdomen filtrarse, pasar a través del músculo y quedarse entre los músculos y la piel.

Generalmente, una hernia abdominal no causa síntomas y la protrusión puede aparecer cuando se ejerce fuerza sobre la región abdominal, como al reír, levantar pesas, toser o defecar, por ejemplo. Sin embargo, pueden aparecer síntomas como dolor, hinchazón y enrojecimiento en el sitio, especialmente cuando hay estrangulamiento o torsión de los órganos dentro de la hernia.

El tratamiento de la hernia abdominal lo realiza el cirujano general mediante una operación para reemplazar esa parte del órgano detrás de los músculos abdominales. La cirugía es sencilla, sin necesidad de anestesia general y, generalmente, la persona permanece en el hospital sólo un día.

Imagem ilustrativa número 1

Síntomas de hernia abdominal

Los principales síntomas de la hernia abdominal son:

  • Protuberancia o bulto en o encima del ombligo, o en la ingle, que suele agrandarse al realizar esfuerzos abdominales;
  • Dolor o malestar en el sitio de la hernia;
  • Dolor abdominal;
  • Hinchazón y enrojecimiento en el sitio de la hernia;
  • Náuseas;
  • Estreñimiento.

Además, en casos más graves o cuando hay estrangulamiento de los tejidos localizados en la hernia, pueden aparecer síntomas como cambio de color de la piel alrededor de la hernia, que puede tornarse roja, morada u oscura, vómitos, fiebre, hinchazón. , dolor o sensibilidad en el abdomen. En este caso, debe buscar atención médica de inmediato o la sala de emergencias más cercana para recibir tratamiento inmediato.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de hernia abdominal lo realiza el médico general, en el caso de adultos, o el pediatra, en el caso de bebés y niños, mediante el examen físico, observando la protrusión dentro, encima o alrededor del ombligo, o en la ingle, y evaluación de los síntomas, permitiendo identificar el tipo de hernia abdominal.

Además, cuando una hernia abdominal es de difícil diagnóstico clínico, el médico puede solicitar pruebas de imagen, como ecografía abdominal, resonancia magnética o tomografía computarizada. Estas pruebas también se pueden ordenar para evaluar las complicaciones de una hernia abdominal.

Posibles causas

Una hernia abdominal es causada por un debilitamiento de los músculos abdominales, lo que hace que parte del intestino, tejido graso o líquidos pasen a través de la abertura del músculo y se acumulen entre los músculos y la piel, formando un bulto.

Algunos factores pueden contribuir a la aparición de una hernia abdominal, como:

  • Factores genéticos;
  • Antecedentes previos de hernia;
  • Antecedentes familiares de hernia;
  • Obesidad o sobrepeso;
  • Tos crónica;
  • Usar mucha fuerza para defecar;
  • Levantar pesas en el gimnasio o en el trabajo;
  • Lleve con frecuencia bolsas muy pesadas;
  • Embarazos múltiples o varios embarazos en un corto espacio de tiempo;
  • Lesiones o traumatismos en la región abdominal;
  • Ascitis, que es la acumulación de líquido en la cavidad abdominal;
  • Cirugía previa en la región abdominal;
  • Diálisis peritoneal para el tratamiento de la insuficiencia renal.

Las hernias abdominales pueden ocurrir en bebés o niños, siendo las más comunes las hernias umbilicales, pero también pueden ocurrir en adultos, como las hernias inguinales, epigástricas, umbilicales e incisionales, por ejemplo.

Tipos de hernia abdominal

Los principales tipos de hernia abdominal son:

  • Hernia inguinal, en la región de la ingle, que es el tipo más común;
  • Hernia epigástrica, que se encuentra por encima del ombligo, en la unión entre los músculos abdominales;
  • Hernia umbilical, es la más común en los bebés y generalmente regresa sin necesidad de cirugía en los primeros años de vida;
  • Hernia incisional ocurre en el sitio de una cirugía antigua, debido al debilitamiento del lugar donde se colocó la sutura.

El médico identifica el tipo de hernia abdominal al evaluar los síntomas y la ubicación de la hernia. Vea otros tipos de hernia.

Cómo se realiza el tratamiento

El principal tratamiento para las hernias abdominales es la cirugía, sin embargo, en algunos casos pueden retroceder por sí solas, como es el caso de las hernias pequeñas o las hernias en bebés, especialmente la hernia umbilical.

La cirugía se realiza en un centro quirúrgico, con anestesia local o epidural, y puede realizarse abriendo el abdomen o por vía laparoscópica, en un procedimiento que dura aproximadamente 1 hora. De esta forma, los órganos son empujados y reintroducidos en el interior del abdomen y la abertura se cierra con suturas.

Cuando los músculos abdominales están muy debilitados puede ser necesario colocar una malla para reforzar la protección y reducir las posibilidades de que se forme una nueva hernia.

Cómo es la recuperación

El postoperatorio de la cirugía de hernia abdominal suele implicar una rápida recuperación y en 1 o 2 días se le puede dar el alta hospitalaria. Las recomendaciones son:

  • Uso de analgésicos o antiinflamatorios para el dolor, recetados por el médico;
  • No realizar esfuerzos como conducir o cargar peso durante 7 a 10 días;
  • Regresar a la consulta de reevaluación con el cirujano dentro de los 7 días;
  • Realizar actividades físicas más intensas, como deportes, después de 1 mes.

La mayoría de las veces, la hernia se cura con cirugía y, por tanto, existe un riesgo muy pequeño de que vuelva a aparecer.

Posibles complicaciones

Una de las principales complicaciones de la hernia abdominal es la estrangulación de un órgano de la región abdominal, generalmente el intestino, lo que causa una disminución de la circulación sanguínea en la zona, pudiendo provocar necrosis, que es la muerte de los tejidos. En este caso, la cirugía debe realizarse de inmediato, ya que es una situación grave que puede poner en riesgo la vida.

Además de la estrangulación, también puede haber obstrucción intestinal, en la que el contenido intestinal no puede pasar a través de la región de la hernia, lo que puede provocar náuseas y vómitos, además de estreñimiento.