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¿Qué necesitas saber?

Todo sobre Hepatite B

La hepatitis B es una inflamación del hígado causada por la infección del Virus de la Hepatitis B (VHB), que puede provocar tanto una hepatitis aguda con síntomas como fiebre, mareos, vómitos, ojos y piel amarillenta, o evolucionar a una fase crónica, que puede ser asintomática o causar un serio compromiso del hígado como cirrosis y cambios en su función.

La hepatitis B es contagiosa, ya que el virus puede transmitirse a través de la sangre, el semen o las secreciones vaginales, sin embargo, es posible protegerse contra la infección si se coloca correctamente la vacuna contra la hepatitis B. 

El tratamiento de la hepatitis varía de acuerdo con la fase de la enfermedad, siendo que en la hepatitis aguda se recomienda reposo, hidratación y cuidados con la dieta, y en la hepatitis crónica el tratamiento puede ser hecho con medicamentos prescritos por el hepatólogo como Interferón y Lamivudina.

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¿La Hepatite B tiene cura?

La hepatitis B aguda se cura espontáneamente, en la mayoría de los casos, debido a que el propio organismo crea anticuerpos para eliminar el virus. Sin embargo, en algunos casos la hepatitis B puede volverse crónica y el virus puede permanecer en el organismo toda la vida. 

En la hepatitis B crónica hay un gran riesgo de que surjan enfermedades graves del hígado como cirrosis hepática, insuficiencia hepática y cáncer de hígado, que puede crear daños irreversibles en el hígado, por esto, en estos casos, los pacientes deben seguir el tratamiento indicado por el médico.

Sin embargo, con el tratamiento el individuo puede volverse portador crónico, esto significa que puede contener el virus en el organismo, pero no tener ninguna enfermedad hepática activa, no teniendo que tomar medicamentos. Además de esto, pacientes con hepatitis B crónica pueden curarse después de varios años de tratamiento. 

Principales síntomas

El período de incubación de la hepatitis B es de 2 a 6 meses, por lo que los signos y síntomas de la hepatitis B aguda pueden aparecer después de 1 a 3 meses de la contaminación.

Los síntomas iniciales de la hepatitis B son:

  • Náuseas;
  • Vómitos;
  • Cansancio;
  • Fiebre baja;
  • Falta de apetito;
  • Dolor abdominal;
  • Dolor en las articulaciones y los músculos.

Los síntomas como el color amarillento en la piel y los ojos, la orina oscura y las heces claras significan que la hepatitis B empeoró.

En la hepatitis B crónica, la mayoría de los pacientes no manifiestan ningún síntoma, pero el virus continúa en el organismo y puede ser transmitido de la misma forma.

¿Cómo se transmite?

El virus de la hepatitis B puede ser transmitido por el contacto con sangre y otras secreciones corporales como semen y secreciones vaginales, a través de:

  • Contacto directo con la sangre y secreciones de un individuo contaminado;
  • Relaciones sexuales desprotegidas, sin condón;
  • Uso de material contaminado con sangre o secreciones como jeringas reutilizadas como en el caso de las drogas, agujas y otros instrumentos usados ​​para hacerse tatuajes o acupuntura, material usado para hacer piercings y los instrumentos de manicura o pedicura realizada en salones de belleza;
  • Compartimiento de objetos de higiene personal como cuchillas de afeitar o depilar e instrumentos de manicura o pedicure;
  • Durante el parto normal o la lactancia (poco común).

Las transfusiones de sangre realizadas antes de 1992 pueden haber transmitido el virus de la hepatitis B, pero esto ya no sucede.

El virus de la hepatitis B no puede ser transmitido por el aire, sudor, apretón de manos, abrazos, tos o estornudo, ni a través de besos o compartiendo cubiertos o vasos. 

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Vacuna de la Hepatitis B

La vacuna contra la hepatitis B es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y, por lo tanto, debe colocarse al nacer, al segundo mes de nacido y al sexto mes de vida del bebé, con un total de 3 dosis.

Los adultos que no han sido vacunados durante la infancia pueden colocarse la vacuna, incluyendo las embarazadas a partir del segundo trimestre de gestación. En los adultos, la vacuna de la hepatitis B se administra también en 3 dosis, la 1ª se puede tomar cuando se considere necesario, la 2ª después de 30 días y la 3ª después de 180 días de la primera dosis.

El examen que indica la eficacia de la vacuna contra la hepatitis B es el anti-HBs que es positivo cuando la vacuna consigue activar la protección contra el virus.

Cómo se hace el diagnóstico

El diagnóstico de la hepatitis B puede realizarse mediante un análisis de sangre para detectar el virus de la hepatitis B, su cantidad en la sangre y durante cuánto tiempo el paciente está contaminado, así como la cantidad de enzimas hepáticas en la sangre.

Así, el diagnóstico de la hepatitis B se realiza de acuerdo con la presencia o ausencia de los antígenos (Ag) y anticuerpos (Anti) en la sangre que representan:

  • HBsAg reactivo o positivo: infección por el virus de la hepatitis B;
  • HBeAg reactivo: alto grado de replicación del virus de la hepatitis B, que significa que el riesgo de transmisión del virus es mayor;
  • Anti-HBs reactivo: indica recuperación o que hay inmunidad en contra del virus si el individuo se ha vacunado en contra de la hepatitis B;
  • Anti-HBc total: exposición previa al virus de la hepatitis B.

La biopsia hepática también puede utilizarse para ayudar en el diagnóstico, evaluar el compromiso del hígado, prever la evolución de la enfermedad y la necesidad de tratamiento.

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Cómo tratar

El tratamiento para la hepatitis B aguda incluye sólo reposo, dieta e hidratación, estando prohibida la ingesta de bebidas alcohólicas porque la enfermedad normalmente se cura siguiendo estas recomendaciones. Si es necesario, puede que el hepatólogo indique la ingesta de medicamentos para aliviar los síntomas como fiebre, dolores musculares y de cabeza, mareos y vómitos.

El tratamiento para la hepatitis B crónica, además de evitar la ingesta de alcohol y de consumir una dieta baja en grasa, incluye medicamentos antivirales e inmunomoduladores como por ejemplo el Interferón y la Lamivudina, para prevenir lesiones irreversibles del hígado que quizás, dependerá de cada caso, tendrán que ser ingeridos de por vida.

Sin embargo, cuando es confirmado por el examen de sangre que el individuo portador de hepatitis B crónica no tiene enfermedad hepática, no necesita tomar más los medicamentos, por lo que los individuos con hepatitis B crónica necesitan realizarse exámenes de sangre con frecuencia.

Formas de prevención

La prevención de la hepatitis B se puede realizar a través de las 3 dosis de la vacuna y del uso del condón en todas las relaciones. El uso del condón es muy importante porque hay varios virus de la hepatitis diferentes y el paciente que se ha colocado la vacuna de la hepatitis B puede contagiarse de hepatitis C, por ejemplo.

Además de esto, es importante no compartir objetos personales como cepillo de dientes, cuchillas de afeitar o depilar e instrumentos de manicura o pedicura, así como jeringas u otros instrumentos cortantes. Si el individuo se quiere realizar un tatuaje, piercing o acupuntura, debe asegurarse de que todos los materiales están correctamente esterilizados.

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