Frenillo corto: cómo identificarlo y cuándo se debe operar

El frenillo corto, conocido médicamente como frenillo breve, ocurre cuando el pliegue de piel que une el prepucio con el glande es más corto de lo normal. Esto provoca una tensión excesiva al retraer el prepucio o durante la erección.

Esta condición puede hacer que el frenillo se desgarre durante actividades más vigorosas, como las relaciones sexuales, lo que puede causar dolor intenso y sangrado.

Dado que este problema no suele mejorar por sí solo con el tiempo, se recomienda consultar a un urólogo para evaluar el caso. El especialista podrá indicar tratamiento con medicamentos, ejercicios o, si es necesario, realizar una cirugía llamada frenuloplastia, en la que se corta el frenillo para liberar la piel y reducir la tensión durante la erección.

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Cómo saber si tiene el frenillo corto

Algunos signos y síntomas que pueden indicar que existe un frenillo corto son:

  • Dolor o molestias durante la erección o el contacto íntimo;
  • Sensación de tensión en la parte inferior del glande al retraer el prepucio;
  • Tracción del glande hacia abajo cuando el prepucio se retrae;
  • Dificultad para retraer completamente el prepucio, debido a la tensión producida por el frenillo;
  • Desgarros o sangrado del frenillo, especialmente durante las relaciones sexuales.

El frenillo corto puede confundirse con la fimosis, pero son alteraciones diferentes. En la fimosis, la dificultad para retraer el prepucio se debe principalmente a un anillo prepucial estrecho. En el frenillo corto, en cambio, la limitación está relacionada con la tensión ejercida por el frenillo. Además, ambas condiciones pueden presentarse al mismo tiempo.

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Si existen molestias durante la erección o las relaciones sexuales, dificultad importante para retraer el prepucio o episodios repetidos de desgarro o sangrado, se recomienda consultar a un urólogo para confirmar el diagnóstico e indicar el tratamiento más adecuado.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico del frenillo corto se realiza principalmente mediante la evaluación de los síntomas y el examen físico del pene. El urólogo puede preguntar si existe dolor durante la erección o las relaciones sexuales, dificultad para retraer el prepucio, sensación de tirantez, sangrado o antecedentes de desgarros del frenillo.

Durante el examen físico, el médico observa el frenillo y retrae suavemente el prepucio para evaluar su longitud y elasticidad. Cuando el frenillo es demasiado corto, puede producir tensión en la parte inferior del glande, limitar la retracción del prepucio o hacer que el glande se incline hacia abajo.

Por lo general, no son necesarios análisis de sangre, ecografías u otras pruebas de imagen para confirmar el diagnóstico.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento del frenillo corto depende de la intensidad de los síntomas y debe ser indicado por un urólogo.

En los casos leves y sin molestias importantes, puede recomendarse únicamente observación, sin necesidad de realizar un tratamiento específico.

Cuando existe fimosis asociada, el médico puede indicar corticoides tópicos, como la betametasona, para favorecer la retracción del prepucio. 

Cuando el frenillo corto causa dolor, limita la retracción del prepucio, provoca desgarros o interfiere con las relaciones sexuales, una de las principales opciones quirúrgicas es la frenuloplastia.

El objetivo de esta cirugía es liberar y alargar el frenillo para reducir la tensión, manteniendo el prepucio siempre que sea posible.

En algunos casos puede ser necesaria una circuncisión, por ejemplo, cuando existe una alteración importante del prepucio asociada o cuando la frenuloplastia no consigue solucionar los síntomas.

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Cómo se realiza la cirugía

La cirugía para el frenillo corto del pene, conocida como frenuloplastia, es un procedimiento ambulatorio que puede realizarse con anestesia local o general, dependiendo del caso.

Existen diferentes técnicas quirúrgicas, pero habitualmente se libera la zona que produce la tensión y se realizan pequeñas suturas para alargar el frenillo y evitar que vuelva a quedar retraído

Después del procedimiento pueden aparecer hinchazón, hematomas o molestias durante los primeros días. Los puntos suelen ser absorbibles y, por lo general, desaparecen aproximadamente entre 2 y 3 semanas, aunque el tiempo puede variar entre pacientes.

Durante la recuperación, normalmente se recomienda:

  • Evitar las relaciones sexuales y la masturbación durante hasta 4 semanas o hasta que la herida esté completamente cicatrizada, según las indicaciones del cirujano;
  • Mantener la zona limpia y seca, especialmente durante las primeras 24 a 48 horas;
  • Evitar baños de inmersión mientras la herida está cicatrizando;
  • Evitar piscinas y natación durante aproximadamente 1 a 2 semanas;
  • Seguir las indicaciones médicas sobre higiene, analgésicos y otros cuidados.

Si aparece sangrado persistente, aumento importante del dolor, enrojecimiento, hinchazón, calor local, secreción con mal olor o dificultad para orinar, se debe buscar valoración médica.

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