El FOMO es la sigla de la expresión en inglés fear of missing out, que en español significa “temor a perderse algo”, y se caracteriza por la necesidad constante de saber qué están haciendo otras personas, lo que puede generar ansiedad y afectar las actividades de la vida diaria y la productividad en el trabajo.
Como consecuencia, las personas con FOMO suelen sentir la necesidad constante de revisar las redes sociales, como Facebook, Instagram, Twitter o YouTube, incluso durante la noche, en el trabajo, durante las comidas o mientras conducen, lo que puede aumentar el riesgo de accidentes.
Para prevenir el FOMO, se recomienda adoptar hábitos que favorezcan una relación más saludable con la tecnología, limitar el uso de las redes sociales, evitar las comparaciones y disfrutar más del momento presente y de las experiencias fuera del entorno digital.
Qué significa
Sentir FOMO significa experimentar una sensación de inquietud o ansiedad al pensar que otras personas están viviendo experiencias interesantes sin incluir a quien lo siente.
Esto puede generar la necesidad constante de revisar las redes sociales o el teléfono para no perderse novedades y, en algunos casos, influir en decisiones impulsivas, como realizar compras por miedo a dejar pasar una oportunidad.
Qué es el FOMO en redes
El FOMO en redes sociales es la preocupación constante de que otras personas estén viviendo experiencias más interesantes o agradables, lo que genera la necesidad de revisar con frecuencia las redes sociales para no perderse ninguna novedad.
Además, puede favorecer las comparaciones con los demás, aumentar la sensación de exclusión o ansiedad y, en algunos casos, llevar a tomar decisiones impulsivas, como realizar compras por miedo a perder una oportunidad.
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Los síntomas y señales del FOMO pueden variar de una persona a otra, pero generalmente incluyen cambios en el comportamiento, las emociones y la rutina diaria. Los principales son:
1. Comportamientos digitales
Las personas con FOMO suelen revisar el teléfono y las redes sociales de forma constante, incluso al despertar, antes de dormir o durante las comidas.
También pueden tener dificultad para desconectarse, incluso durante reuniones, vacaciones o situaciones que requieren atención, y sentir preocupación cuando no tienen acceso a internet o la batería del teléfono está por agotarse.
2. Síntomas emocionales y psicológicos
El FOMO puede provocar ansiedad, inquietud o una sensación de vacío cuando no es posible acceder a las redes sociales.
Además, favorece la comparación constante con la vida de otras personas, lo que puede generar sentimientos de exclusión, tristeza, celos o inferioridad, así como el miedo a perderse conversaciones, tendencias o eventos importantes.
3. Cambios en la vida diaria
El FOMO también puede dificultar rechazar invitaciones por miedo a quedarse fuera de una experiencia, favorecer las compras impulsivas y afectar la rutina diaria, causando problemas de concentración, retraso en las responsabilidades o alteraciones del sueño debido al uso constante del teléfono o las redes sociales.
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Las principales diferencias entre el FOMO y el JOMO son:
Aunque suelen considerarse conceptos opuestos, el FOMO y el JOMO pueden coexistir en una misma persona y variar según el momento o las circunstancias.
Una misma persona puede alternar entre el deseo de desconectarse y la necesidad de mantenerse al tanto de lo que ocurre en su entorno, buscando un equilibrio entre la vida digital y la vida fuera de las redes sociales.
Posibles causas
El FOMO suele aparecer cuando existe una necesidad de sentirse aceptado, incluido o conectado con otras personas.
Cuando esta necesidad no está completamente satisfecha, las redes sociales pueden intensificar la sensación de estar perdiéndose experiencias importantes, ya que suelen mostrar únicamente los momentos más positivos de la vida de los demás, favoreciendo las comparaciones.
Además, las personas con baja satisfacción con su vida, una mayor necesidad de aprobación o tendencia a compararse con los demás pueden ser más propensas a desarrollar FOMO. Algunos estudios también sugieren que ciertos factores biológicos y rasgos psicológicos pueden aumentar esta predisposición.
Asimismo, estrategias de marketing como las ofertas por tiempo limitado o la sensación de escasez pueden reforzar el FOMO al generar el miedo de perder una oportunidad, favoreciendo decisiones impulsivas, como realizar compras sin haberlas planificado.
Qué hacer para evitarlo
Para evitar el FOMO, es importante desarrollar hábitos que favorezcan una relación más saludable con la tecnología y centrarse en las experiencias del día a día.
Algunas estrategias que pueden ayudar incluyen:
- Practicar la atención plena para enfocarse en el momento presente y reducir la preocupación por lo que hacen los demás;
- Limitar el tiempo de uso de las redes sociales y desconectarse del teléfono durante algunos momentos del día;
- Recordar que las redes sociales muestran solo una parte de la vida de las personas y evitar las comparaciones constantes;
- Dar prioridad a las relaciones personales, los pasatiempos y las actividades que generen bienestar fuera del entorno digital;
- Pensar antes de realizar una compra impulsiva, especialmente cuando está motivada por ofertas o promociones por tiempo limitado.
Adoptar estas medidas también puede favorecer el JOMO, es decir, disfrutar de la desconexión de forma voluntaria y encontrar satisfacción en el momento presente y en las experiencias fuera de las redes sociales.
Si el FOMO provoca ansiedad o interfiere con la vida diaria, también es recomendable buscar apoyo psicológico para aprender estrategias que ayuden a manejarlo.