5 enfermedades que transmiten los gatos (y cómo prevenirlas)

Las enfermedades que pueden transmitir los gatos a las personas incluyen la toxoplasmosis, la esporotricosis y el síndrome de larva migrans visceral, las cuales se presentan con mayor frecuencia en personas con el sistema inmunológico debilitado.

Los gatos, al igual que otros animales domésticos, pueden actuar como reservorios de parásitos, hongos, bacterias y virus que pueden transmitirse a las personas, principalmente cuando existe contacto con heces, saliva, orina o pelo, lo que puede favorecer el desarrollo de enfermedades.

Para prevenir las enfermedades transmitidas por gatos, es importante llevarlos regularmente al veterinario para mantener al día la vacunación y la desparasitación, además de tratar de forma oportuna cualquier síntoma. También se recomienda tener especial cuidado al momento de limpiar la caja de arena del gato.

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Principales enfermedades

Es importante señalar que no todos los gatos transmiten enfermedades y que las condiciones mencionadas a continuación no son exclusivas de estos animales, ya que también pueden adquirirse por otras vías de infección.

Aun así, algunas de las enfermedades que pueden estar relacionadas con los gatos son:

1. Alergia

La alergia es una de las principales condiciones relacionadas con los gatos y puede desencadenarse por el contacto con su pelo, provocando síntomas respiratorios como estornudos, hinchazón de los párpados, dificultad para respirar e incluso crisis de asma en algunas personas.

Además, algunos gatos pueden presentar infecciones en la piel causadas por hongos, los cuales, en ciertos casos, también pueden transmitirse a las personas, por lo que puede ser necesario un tratamiento antimicótico tanto en el animal como en la persona afectada.

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Qué hacer: se recomienda evitar el contacto directo con el pelo del gato siempre que sea posible, especialmente durante las crisis de alergia, además de mantener la casa bien ventilada y limpia, aspirando con frecuencia para reducir la presencia de pelo y polvo.

También puede indicarse el uso de medicamentos antialérgicos, como loratadina o desloratadina, según orientación médica, para aliviar los síntomas.

2. Toxoplasmosis

La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa causada por el parásito Toxoplasma gondii, cuyo huésped definitivo son los gatos y otros felinos, ya que en ellos ocurre la fase principal de su ciclo de vida.

La infección en las personas se produce de forma accidental, principalmente por la ingestión de ooquistes, que son una forma resistente del parásito, presentes en las heces de gatos infectados y que pueden encontrarse en la caja de arena.

Es importante tener en cuenta que la toxoplasmosis no se transmite exclusivamente a través de gatos contaminados, ya que existen otras vías de infección. Conozca más sobre la toxoplasmosis.

Qué hacer: se recomienda utilizar guantes o una bolsa de plástico al manipular la caja de arena del gato y desechar las heces y restos de orina en la basura o en el inodoro, realizando el vaciado inmediato para reducir el riesgo de contaminación.

En caso de sospecha de toxoplasmosis, se debe acudir al médico para una evaluación, ya que el tratamiento puede incluir medicamentos como pirimetamina, sulfadiazina y ácido fólico, con el objetivo de reducir la multiplicación del parásito, controlar la infección y prevenir posibles complicaciones.

3. Infección por Bartonella henselae

Bartonella henselae es una bacteria que puede infectar a los gatos y transmitirse a las personas a través de arañazos causados por estos animales, lo que da lugar a la llamada enfermedad por arañazo de gato.

Tras el arañazo, la bacteria puede ingresar al organismo y provocar una infección en la piel, especialmente en personas con el sistema inmunológico debilitado debido al uso de medicamentos, enfermedades o trasplantes, entre otros factores. Conozca cómo reconocer los síntomas de la enfermedad por arañazo de gato.

Qué hacer: se recomienda lavar inmediatamente la zona del arañazo con agua y jabón y, si es posible, aplicar un antiséptico para reducir el riesgo de infección.

Además, es importante vigilar la aparición de signos como enrojecimiento, hinchazón, dolor local o fiebre, y consultar al médico si estos síntomas aparecen.

En personas con el sistema inmunológico comprometido, la atención debe ser mayor, por lo que se recomienda buscar evaluación médica incluso después de arañazos leves.

También es importante mantener al día la vacunación y la desparasitación del gato, ya que esta bacteria se asocia con frecuencia a pulgas que pueden infestarlos y facilitar la transmisión de la enfermedad.

4. Esporotricosis

La esporotricosis es una enfermedad causada por el hongo Sporothrix schenckii, que se transmite principalmente a través de arañazos o heridas que ocurren cuando la persona entra en contacto con tierra, plantas o madera contaminadas.

Sin embargo, también puede transmitirse de animales infectados a personas, siendo los gatos una de las principales fuentes de contagio en estos casos. 

Los síntomas suelen comenzar con una pequeña lesión en la piel, similar a una picadura de insecto, que puede evolucionar a una herida que no cicatriza, acompañada de nódulos endurecidos, enrojecimiento, dolor local y, en algunos casos, secreción.

Qué hacer: se recomienda no manipular ni exprimir las lesiones, y mantenerlas limpias y protegidas hasta la evaluación médica lo antes posible.

También es fundamental evitar el contacto directo con el gato sospechoso de infección y llevarlo al veterinario para diagnóstico y tratamiento adecuado.

Además, se debe mantener una adecuada higiene de las manos y evitar compartir objetos que puedan entrar en contacto con las lesiones.

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5. Síndrome de larva migrans visceral

El síndrome de larva migrans visceral, también llamado toxocariasis humana, es una enfermedad infecciosa causada por el parásito Toxocara cati, que puede encontrarse con frecuencia en animales domésticos.

La transmisión a las personas ocurre por la ingestión o el contacto con huevos de este parásito presentes en las heces de gatos infectados.

Debido a que Toxocara cati está poco adaptado al organismo humano, el parásito puede migrar a diferentes partes del cuerpo, alcanzando el intestino, hígado, corazón o pulmones, y provocando diversas complicaciones.

Qué hacer: se recomienda evitar el contacto directo con heces de gatos y mantener una adecuada higiene del entorno, especialmente de la caja de arena, realizando la limpieza con guantes y desechando correctamente los residuos.

También es importante mantener la desparasitación del gato al día, según la orientación del veterinario, para reducir el riesgo de infección.

En caso de sospecha de la enfermedad o de contacto con material posiblemente contaminado, se debe acudir al médico para una evaluación y, si es necesario, iniciar tratamiento con medicamentos antiparasitarios que ayuden a eliminar el parásito.

Cómo prevenir el contagio estas enfermedades

Algunos consejos para prevenir contagiarse con alguna enfermedad transmitida por un gato son:

  • Llevar al gato al veterinario con regularidad para mantener al día la vacunación y la desparasitación;
  • Lavarse bien las manos con agua y jabón después de interactuar con el gato;
  • Tener cuidado al manipular las heces del gato, utilizando guantes o una bolsa de plástico para recogerlas y desecharlas correctamente en la basura debidamente embolsadas o en el inodoro;
  • Cambiar la arena del gato de forma regular;
  • Evitar que el gato salga con frecuencia al exterior, siendo importante crear un ambiente adecuado y cómodo para el gato dentro de casa.

A pesar de que no es recomendado por los veterinarios bañar a los gatos, es importante mantenerlos limpios, principalmente si tienen el hábito de salir de casa, ya que pueden entrar en contacto con microorganismo responsables de enfermedades que pueden transmitirse a las personas.