Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob: qué es, síntomas y tratamiento

La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es una enfermedad grave y progresiva causada por una proteína defectuosa, conocida como prión, que afecta el sistema nervioso y puede provocar síntomas como problemas de memoria y dificultad para moverse y comunicarse.

Generalmente, esta proteína se produce en el propio cuerpo debido a alteraciones genéticas que pueden ocurrir de forma natural y, con el tiempo, puede acumularse en el cerebro, la retina y el nervio óptico, afectando su funcionamiento.

En algunos casos, la enfermedad también puede transmitirse por el consumo de carne contaminada, por lo que, ante la sospecha de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, es importante consultar al neurólogo para realizar una evaluación más detallada y confirmar el diagnóstico.

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Principales síntomas

Los principales síntomas de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob suelen incluir:

  • Problemas de memoria;
  • Alteraciones del comportamiento, como agitación, irritabilidad y cambios de humor;
  • Dificultad para ver;
  • Pérdida de la coordinación y el equilibrio;
  • Confusión, desorientación y dificultad para razonar;
  • Rigidez muscular;
  • Contracciones musculares súbitas.

Al inicio de la enfermedad también pueden aparecer síntomas más leves, como dificultad para dormir, fatiga, dolor de cabeza y vértigo.

Con el tiempo, estos síntomas suelen empeorar rápidamente, en un promedio de 4 a 5 meses, y en las etapas más avanzadas, la persona puede dejar de caminar o incluso de comunicarse.

Posibles causas

La enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es causada por una proteína defectuosa llamada prión, que puede producirse en el propio cuerpo debido a alteraciones genéticas que pueden surgir de forma natural o heredarse de los padres.

En algunos casos, también puede ingresar al organismo a través del consumo de alimentos contaminados.

Esta proteína defectuosa puede extenderse por el cuerpo y acumularse principalmente en el cerebro, la retina y el nervio óptico, donde afecta el funcionamiento normal de estas estructuras y provoca su degeneración, lo que da lugar a los síntomas de la enfermedad.

Cómo se transmite

Aunque la mayoría de los casos de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob se deben a alteraciones genéticas, en algunos casos puede transmitirse por contacto con una proteína defectuosa.

Esta transmisión puede ocurrir mediante el uso de instrumentos quirúrgicos contaminados, trasplantes de órganos o el consumo de alimentos contaminados.

En particular, el consumo de carne contaminada puede causar una variante de la enfermedad, conocida como “enfermedad de las vacas locas”.

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Cómo prevenir

En las regiones donde se han registrado más casos de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, se recomienda evitar el consumo de carne de res o, si se consume, evitar la carne molida y las vísceras.

Aun así, el riesgo de transmisión es muy bajo cuando se aplican medidas sanitarias, como retirar los animales contaminados y controlar su alimentación para prevenir la enfermedad.

Cómo confirmar el diagnóstico

En caso de sospecha de enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, es importante consultar al neurólogo para realizar una evaluación completa y confirmar el diagnóstico, teniendo en cuenta los síntomas que presenta la persona.

Los análisis generales de sangre, como la biometría hemática, la medición de electrolitos, los niveles de vitamina B12, las pruebas de función hepática y la serología para el VIH, pueden ayudar a descartar otras enfermedades que causan alteraciones cognitivas, como problemas de memoria, dificultad para razonar y desorientación.

Además, pueden indicarse otros estudios, como una punción lumbar, un electroencefalograma y una resonancia magnética, que ayudan a complementar la evaluación.

Cómo se realiza el tratamiento

Actualmente, no existe un tratamiento comprobado para la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.

El manejo se realiza con un equipo de profesionales de la salud y se enfoca en aliviar los síntomas, como la depresión y la ansiedad, mediante medicamentos ansiolíticos o antidepresivos.

A pesar de estas medidas, la enfermedad evoluciona rápidamente y puede poner en riesgo la vida de la persona en menos de un año.