Cómo detectar la depresión

La depresión puede detectarse por la presencia inicial de síntomas de baja intensidad, como falta de energía y somnolencia durante el día, por un período mayor de 2 semanas seguidas.

Sin embargo, la cantidad de síntomas aumenta e intensifica con el paso del tiempo, causando incapacidad social y haciendo más evidente los síntomas clásicos de depresión como:

  1. Falta de ganas para realizar actividades que producían placer;
  2. Pérdida de energía y cansancio constante;
  3. Sensación de tristeza profunda;
  4. Irritabilidad y lentitud;
  5. Dolor y alteraciones en el cuerpo;
  6. Problemas de sueño y alteraciones en el peso;
  7. Pérdida del apetito;
  8. Falta de concentración;
  9. Pensamientos sobre muerte y suicidio;
  10. Abuso de alcohol y drogas.

En caso de que haya sospecha de este trastorno, se recomienda consultar un médico general, ya que podría ser necesario la realización de exámenes de laboratorio para descartar enfermedad orgánica. A partir de esto, la personas será derivará con un psicólogo o psiquiatra que realizará una evaluación detallada para confirmar el diagnóstico y orientar el tratamiento adecuado.

Cómo detectar la depresión

Principales características en cada fase de la vida

Aunque los síntomas clásicos de la depresión estén presentes a cualquier edad, existen características que pueden variar de acuerdo a cada fase: 

1. Depresión en la infancia

La depresión en los niños puede ser más difícil de reconocer, ya que los signos de aislamiento social pueden confundirse fácilmente con berrinches y timidez. Algunas de las señales presentadas incluyen falta de ganas para jugar, hacer pipí en la cama, quejas frecuentes de cansancio, agresividad o dificultad en el aprendizaje, por ejemplo, los cuales pueden ayudar al diagnóstico.

Por eso, en caso de que estos síntomas estén presentes, es importante que los padres informen al pediatra alteraciones en el comportamiento del niño el cual evaluará de forma específica el cuadro clínico para confirmar si se trata de depresión u otro tipo de alteración, como ansiedad o hiperactividad, por ejemplo, para que en caso de que sea necesario, el niño sea derivado con un especialista, como un psicólogo o un psiquiatra infantil, para que reciba el tratamiento adecuado.

2. Depresión en la adolescencia

Los signos específicos que indican depresión en esta fase, además de los síntomas clásicos son, irritabilidad constante, fallas en la memoria, falta de autoestima y sentimientos de inutilidad.

Sin embargo, cambios en el comportamiento y humor son comunes en la adolescencia, ya que es la fase de la vida con más alteraciones. A pesar de esto, la depresión en adolescentes puede desencadenarse por diversas situaciones, como consumo de drogas y alcohol, así como antecedentes familiares de depresión, por ejemplo, además de ser un período en que empiezan a surgir mayores incertidumbres y dudas. 

Por eso, es importante que en caso de sospecha, se consulte al psiquiatra para que realice el diagnóstico e inicie el tratamiento adecuado, ya que el agravamiento de la depresión en la adolescencia está asociada al abuso sustancias en la adultez, factores que pueden comprometer la salud y calidad de vida de la persona. 

3. Depresión en el embarazo o en el posparto

La variación de humor en este período es normal y es resultado de las alteraciones hormonales comunes del embarazo o del posparto y se caracteriza por cambios del humor, ansiedad y tristeza, que puede llevar al desinterés por el embarazo y falta de interés en el bebé después del nacimiento.

Sin embargo, si el humor deprimido persiste durante más de 1 mes en el embarazo o está presente en las 4 o 6 semanas o, 3 a 4 meses después del nacimiento del bebé, se debe informar al obstetra que acompaña la gestación o puerperio para que se derive al profesional más adecuado para orientar el tratamiento. Utilice nuestro test online para saber si padece depresión posparto.

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¿Aún logra ver el lado divertido de las cosas?
  • Siempre.
  • A veces.
  • No, nunca.
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¿He encarado el futuro con alegría?
  • Siempre.
  • A veces.
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¿Sientes que la culpa es siempre tuya si las cosas no salen bien?
  • No.
  • A veces.
  • Todo el tiempo.
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¿Se pone ansiosa o preocupada, incluso sin motivo?
  • No.
  • A veces.
  • Con mucha frecuencia, más de 4 veces a la semana.
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¿Ha tenido miedo o pánico sin motivo?
  • Siempre.
  • A veces.
  • No, nunca.
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¿Se ha sentido sobrecargada por tareas y acontecimientos del día a día?
  • Sí, en la mayoría de las veces no logro controlar la situación.
  • Sí, algunas veces no logro controlar la situación.
  • No, siempre logro controlar la situación.
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He estado tan triste que he tenido problemas para dormir
  • Sí, tengo muchos problemas para dormir y no logro descansar nada.
  • Varias veces a la semana tengo problemas para conciliar el sueño.
  • No, duermo siempre muy bien.
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No sé bien porqué pero estoy muy triste y lloro con facilidad
  • No, estoy muy feliz.
  • Sí, me he sentido triste o enojada más de 3 veces por semana.
  • Sí, casi siempre estoy triste, enojada y con ganas de llorar.
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He estado tan triste que lloro varias veces al día.
  • Sí, la mayoría de las veces.
  • Sí, pero ocasionalmente.
  • No, eso nunca pasa.
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¿Cuántas veces ha pasado por su cabeza hacerse daño o al bebé?
  • Nunca me ha pasado nada de eso por la cabeza.
  • He tenido pensamientos de ese tipo, pero no más de 1 vez a la semana.
  • Este es un pensamiento que tengo con frecuencia.
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Normalmente la depresión en el embarazo o en el posparto puede surgir en casos donde la inseguridad financiera, miedo, indecisión y la presión social y personal están presentes, además de una experiencia traumática durante el trabajo de parto.

Conozca más sobre los síntomas de depresión en el posparto.

4. Depresión en el anciano

La depresión en ancianos puede surgir por factores hormonales y ambientales, sin embargo, aún se desconocen las causas. Los síntomas característicos de esta fase de la vida son negligencia con uno mismo, como no querer bañarse, negarse a tomar los medicamentos, en caso de tener indicaciones y saltarse comidas, sin embargo, a estos se les agrega los síntomas clásicos de depresión. 

Además, cuando el anciano no recibe tratamiento para la depresión puede haber consecuencias graves para la salud, como pérdida de la autonomía para realizar actividades, alteraciones de la memoria, aislamiento social, además de favorecer que otras enfermedades existentes empeoren.

De esta forma, en caso de que haya sospecha de depresión en el anciano, se recomienda consultar a un geriatra para que realice los exámenes necesarios y se inicie el tratamiento adecuado.  

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Bibliografía

  • American Psychiatric Association. Manual de diagnóstico e estatística das perturbações mentais. 5.ed. Portugal: Climepsi, 2013.
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