La circuncisión es una cirugía que consiste en extirpar el prepucio, la piel que cubre la punta del pene o glande. Es un procedimiento común que puede hacerse en recién nacidos, niños o adultos, por motivos médicos, religiosos o culturales.
Este procedimiento sirve para tratar problemas como la fimosis o las infecciones repetidas del prepucio, y también se asocia con la prevención de algunas infecciones. Existen distintos tipos y técnicas, incluyendo la circuncisión con láser.
Aunque suele ser una cirugía segura, la circuncisión puede tener riesgos como sangrado o infección. Por eso, se recomienda que sea evaluada y realizada por un especialista, como un urólogo o un pediatra.
Para qué sirve
La circuncisión sirve para tratar y prevenir distintos problemas de salud del pene. Sus principales usos son:
- Tratar la fimosis, cuando el prepucio no puede retraerse.
- Resolver casos de balanitis, que es la inflamación del glande, o de infecciones repetidas del prepucio.
- Disminuir el riesgo de infecciones urinarias en los primeros años de vida.
- Reducir la probabilidad de cáncer de pene y de algunas infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH.
La reducción del riesgo de VIH se ha observado sobre todo en la transmisión heterosexual y en regiones con muchos casos. Fuera de esos contextos, la circuncisión no siempre es necesaria como medida preventiva.
Cuándo se indica la circuncisión
La circuncisión puede realizarse a cualquier edad, aunque el motivo y la técnica cambian entre niños y adultos.
1. Circuncisión en niños
En los niños, la circuncisión suele hacerse en el período de recién nacido o durante la infancia. En la mayoría de los casos, el prepucio se vuelve retráctil de forma natural con los años, por lo que la cirugía no siempre es necesaria antes.
Respecto a la edad, no existe un límite único. Cuando la fimosis no tiene complicaciones, suele esperarse hasta los 3 o 4 años antes de operar, ya que muchas veces se resuelve sola.
Lea también: Qué es la fimosis, síntomas y tratamiento (en niños) tuasaude.com/es/fimosis-en-ninos2. Circuncisión en adulto
La circuncisión en adultos es más común de lo que se piensa. Suele indicarse por fimosis, parafimosis o infecciones repetidas, y puede hacerse a cualquier edad.
En los adultos se usa anestesia local, regional o general, y la recuperación puede ser un poco más larga. Por eso se confirma que la circuncisión también puede realizarse en edades avanzadas cuando existe una razón médica.
Lea también: Tratamiento para la fimosis: ¿pomada o cirugía? tuasaude.com/es/tratamiento-para-la-fimosisVentajas y desventajas
En la tabla a continuación se muestran las ventajas y desventajas de realizarse la circuncisión:
La mayoría de las complicaciones son leves y poco frecuentes, sobre todo cuando la cirugía la realiza un profesional capacitado en un entorno adecuado. Las complicaciones graves son raras.
Cómo se hace la circuncisión
La circuncisión se realiza retirando el prepucio para dejar expuesto el glande, siempre con algún tipo de anestesia.
En los recién nacidos suele emplearse un anillo plástico que, con el tiempo, se desprende solo dejando la zona cicatrizada. En niños mayores y adultos, la piel se retira y se cierra con puntos reabsorbibles.
En cuanto al dolor, la circuncisión en recién nacidos es dolorosa, por lo que se recomienda usar anestesia local. En niños mayores y adultos se emplea anestesia local, regional o general según el caso.
Tipos de circuncisión
Existen diferentes tipos y técnicas de circuncisión, que se eligen según la edad y el motivo de la cirugía. Las principales son:
- Técnicas abiertas, como el corte dorsal o la resección en manguito, en las que se extirpa el prepucio y se sutura la piel.
- Técnicas con dispositivos o anillos, como el Plastibell, muy usadas en recién nacidos.
- Circuncisión con grapadora, frecuente en adultos por su rapidez.
- Circuncisión con láser, una alternativa más reciente en el que se utiliza un láser de dióxido de carbono (CO₂) para cortar y sellar los tejidos al mismo tiempo. Comparada con la técnica tradicional, esta opción se asocia con menor tiempo de cirugía, menos sangrado, menos hinchazón y un resultado estético más favorable. Aun así, requiere personal capacitado y equipos específicos.
La elección de la técnica depende del criterio del especialista, la edad del paciente y las características del prepucio. Todas buscan retirar el prepucio para dejar el glande descubierto.
Cómo es el posoperatorio y la cicatriz de la circuncisión
Después de la circuncisión, la zona necesita cuidados para cicatrizar bien y evitar infecciones.
En los días posteriores puede haber hinchazón y molestias, que disminuyen de forma progresiva. La herida suele tardar alrededor de tres semanas en sanar, y los puntos reabsorbibles desaparecen solos en una o dos semanas.
Antes de la cirugía, el prepucio cubre el glande; después, el glande queda descubierto de forma permanente. En los adultos pueden presentarse erecciones molestas durante algunas semanas.
En cuanto a la cicatriz, suele ser una línea alrededor del pene que se atenúa con el tiempo. Las técnicas con láser tienden a dejar un resultado estético más uniforme.
Cómo saber si la circuncisión está infectada
Aunque la mayoría de las heridas cicatriza sin problemas, es importante reconocer los signos de una circuncisión infectada. Los principales son:
- Dolor que aumenta en lugar de disminuir.
- Enrojecimiento e hinchazón que empeoran con los días.
- Salida de pus o secreción con mal olor.
- Fiebre.
- Herida que no cicatriza o que se abre.
La aparición de estos signos puede indicar una complicación que necesita atención médica. En esos casos, se recomienda acudir al especialista lo antes posible para evaluar la herida.
Cuándo acudir al médico
Se recomienda acudir al médico siempre que exista una duda sobre la necesidad de una circuncisión o ante cualquier problema en el prepucio o el glande.
El urólogo y el pediatra son los especialistas indicados para evaluar cada caso, explicar los beneficios y los riesgos, y decidir la técnica más adecuada.
También es importante consultar pronto si aparecen signos de infección después de la cirugía.
Preguntas frecuentes
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No. La circuncisión no cambia el tamaño del pene: solo se retira el prepucio, la piel que cubre el glande, sin tocar el resto de la estructura.
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La circuncisión femenina, conocida como mutilación genital femenina, es diferente de la masculina y consiste en extirpar o dañar los genitales externos de la mujer sin ningún motivo médico.
A diferencia de la circuncisión masculina, no tiene beneficios para la salud y se considera una práctica dañina y una violación de los derechos humanos. Puede causar sangrado, infecciones, problemas para orinar y complicaciones durante el parto.
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En general, no. Las investigaciones de mayor calidad sobre este tema no encontraron efectos negativos de la circuncisión sobre la sensibilidad del pene, la erección ni la satisfacción sexual.
Al retirar el prepucio, el glande queda más expuesto, pero eso no significa que pierda sensibilidad. Algunos estudios incluso señalan que la función sexual se mantiene igual o mejora después de la cirugía, sobre todo cuando se hizo para tratar una fimosis que causaba molestias.