El cesio-137 es una sustancia radioactiva generada en reacciones nucleares, presente principalmente en accidentes o residuos de plantas nucleares, surgiendo como producto de la fisión, cuando átomos pesados, como el uranio, se dividen.
Dentro del organismo, el cesio-137 circula por la sangre y se acumula principalmente en los músculos, liberando radiación de adentro hacia afuera, lo que puede causar riesgos para la salud a largo plazo, como cáncer, disminución de la inmunidad y daño celular.
Por eso, en caso de contaminación, se recomienda alejarse de la fuente, lavar bien el cuerpo, retirar la ropa contaminada y buscar atención médica inmediata, para que se realice el monitoreo y, si es necesario, el tratamiento para eliminar la sustancia de forma segura.
Para qué sirve el cesio-137
Actualmente, el uso del cesio-137 es muy restringido y controlado, utilizándose solo en situaciones específicas donde no puede ser sustituido por electricidad, como:
- Uso en medidores industriales para controlar el nivel de líquidos en tanques grandes;
- Equipos de radiografía industrial para detectar fallas en soldaduras y metales;
- Calibración de equipos que miden niveles de radiación;
- Investigaciones científicas para entender el comportamiento de partículas en suelos y aguas.
Además, el cesio-137 también puede estar presente en equipos antiguos de radioterapia, que hoy en día se utilizan raramente debido a la disponibilidad de tecnologías más modernas y seguras.
Cesio-137 en polvo
El cesio-137 en polvo es una forma sólida y fina del elemento radioactivo, que puede dispersarse fácilmente en el aire si no se maneja con cuidado.
Como es altamente radioactivo, el cesio-137 siempre se mantiene en cápsulas o contenedores de protección para evitar la exposición a la radiación.
¿De qué color es el cesio-137?
El cesio-137 puro es un metal plateado y brillante, pero en la forma utilizada en laboratorios o equipos generalmente aparece como un material que puede parecer gris o metálico opaco.
Cómo ocurre la contaminación
La contaminación por cesio-137 ocurre cuando el material radioactivo sale de su cápsula protectora y entra en contacto con las personas o con el ambiente, principalmente por medio de:
- Ingestión, cuando alimentos o agua están contaminados, especialmente en regiones cercanas a accidentes nucleares o en suelos aún con residuos de radiación;
- Inhalación, cuando partículas radioactivas están suspendidas en el aire y son respiradas, algo que puede ocurrir en zonas con polvo o material contaminado en el ambiente;
- Contacto directo, ocurre cuando la piel toca materiales que contienen cesio-137, aunque esta forma de exposición es menos peligrosa que la ingestión o la inhalación.
Después de entrar al cuerpo, el cesio-137 se distribuye por la sangre, se acumula principalmente en los músculos y libera radiación internamente, lo que puede causar daño a las células y a los órganos con el paso del tiempo.
Irradiación por cesio-137
La irradiación por cesio-137 ocurre cuando una persona es expuesta a la radiación, incluso sin tocar el material. Basta estar cerca de la fuente para que los rayos alcancen el cuerpo.
Esta radiación tiene rayos beta y gamma, que poseen suficiente energía para atravesar los tejidos del cuerpo humano y causar daño a las células.
Por eso, se considera peligroso para la salud cuando una persona es expuesta a cantidades elevadas.
Síntomas de exposición al cesio-137
Los síntomas de exposición al cesio-137 pueden variar según la dosis recibida, e incluyen:
- Náuseas y vómitos, poco después del contacto;
- Diarrea y cólicos abdominales;
- Fatiga y cansancio intenso;
- Caída del cabello;
- Enrojecimiento de la piel, similar a una quemadura de sol;
- Alteraciones en la sangre, como reducción de glóbulos blancos.
Estos síntomas varían de acuerdo con la cantidad de radiación que el cuerpo absorbió y si el material solo fue tocado o si fue ingerido.
Cuando la exposición es muy alta, los signos aparecen rápidamente y de forma más intensa, requiriendo hospitalización inmediata para controlar la deshidratación y proteger los órganos internos.
Riesgos para la salud
Incluso en dosis menores, la radiación del cesio-137 puede causar riesgos a largo plazo para la salud, como:
1. Cáncer
La radiación emitida por el cesio-137 puede dañar el ADN de las células, aumentando el riesgo de desarrollo de cáncer. Vea qué es el cáncer y sus principales tipos.
Este efecto es más silencioso, apareciendo años después de la exposición, y puede afectar diferentes órganos, principalmente los músculos y tejidos cercanos a las áreas donde el cesio se acumula.
2. Reducción del sistema inmunitario
La exposición al cesio puede disminuir la producción de glóbulos blancos y afectar la capacidad del cuerpo para combatir infecciones.
Esto hace que la persona sea más vulnerable a enfermedades comunes y puede dificultar la recuperación de heridas o infecciones.
Lea también: Cómo subir las defensas (remedios caseros y alimentos) tuasaude.com/es/como-subir-las-defensas-del-organismo3. Problemas oculares
En exposiciones más intensas, la radiación puede dañar los ojos, provocando catarata u otras alteraciones en el cristalino, lo que puede afectar la visión de forma progresiva con el tiempo. Vea cuáles son los síntomas de catarata.
4. Daños en las células
La radiación del cesio puede romper moléculas de ADN y alterar células normales, afectando su funcionamiento. Estos daños pueden provocar mutaciones genéticas y cambios permanentes en los tejidos, aumentando el riesgo de enfermedades crónicas.
Lea también: 19 enfermedades crónicas (y cómo tratar) tuasaude.com/es/enfermedades-cronicasQué hacer en caso de contaminación
Si existe sospecha de contaminación por cesio-137, es fundamental actuar rápidamente para reducir los riesgos a la salud, siguiendo los siguientes pasos:
- Alejarse inmediatamente de la fuente radioactiva y buscar un lugar seguro, lejos del área contaminada;
- Retirar la ropa y el calzado que puedan haber estado en contacto con el cesio;
- Lavar bien la piel y el cabello con agua y jabón, para eliminar cualquier residuo de material radioactivo;
- Buscar atención médica inmediata, ya que los profesionales pueden evaluar el nivel de exposición, realizar estudios de monitoreo e indicar tratamientos específicos.
En caso de exposición interna, el médico puede utilizar medicamentos específicos, como el azul de Prusia, que actúa como un imán que se une al cesio en el intestino, evitando que sea reabsorbido y facilitando su eliminación por las heces.
Asimismo, es importante mantener una buena hidratación y realizar un monitoreo constante de órganos y sangre para evaluar posibles daños internos.