Kombucha: qué es, para qué sirve y cómo prepararla

Evidencia científica

La kombucha es una bebida fermentada elaborada a partir de té, azúcar y una cultura de microorganismos conocida como SCOBY. Se ha popularizado por sus posibles beneficios para la salud, especialmente relacionados con la digestión y el metabolismo.

Esta bebida se consume principalmente por sus compuestos bioactivos, como ácidos orgánicos y polifenoles, que se generan durante la fermentación. Estos compuestos pueden influir en procesos como la inflamación, la microbiota intestinal y el metabolismo de la glucosa.

Aunque puede aportar beneficios, también existen riesgos asociados, sobre todo cuando se prepara de forma casera o se consume en exceso, siendo importante conocer sus efectos, precauciones y cuándo consultar a un profesional de la salud.

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Para qué sirve

La kombucha aporta los siguientes beneficios para la salud:

1. Apoyar la salud intestinal

Durante la fermentación de la kombucha se generan compuestos bioactivos, como ácidos orgánicos y polifenoles, que pueden influir de manera positiva en la microbiota intestinal.

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Algunos estudios sugieren cambios en el metaboloma y posibles efectos sobre el equilibrio intestinal, siendo considerada un alimento fermentado com propiedades probióticas. Conozca más beneficios de los alimentos probióticos.

2. Regular el azúcar en sangre

Se han observado reducciones en la glucosa en ayunas en personas con diabetes tras el consumo regular de kombucha, sin embargo, estos resultados son preliminares y no sustituyen el tratamiento médico para la diabetes. Conozca qué es el síndrome metabólico y cómo es el tratamiento

En el caso de las personas con diabetes, es fundamental prestar atención a las etiquetas de las kombuchas comerciales, debido a que muchas marcas industriales interrumpen la fermentación de forma prematura o añaden endulzantes adicionales, lo que genera un alto contenido de azúcar residual que puede elevar los niveles de glucosa en sangre. 

3. Aportar compuestos antioxidantes

La kombucha contiene polifenoles derivados del té, que pueden tener efectos antioxidantes y antiinflamatorios.

El tipo de té y las condiciones de fermentación influyen directamente en la cantidad de estos compuestos.

4. Podría aliviar enfermedades inflamatorias

La kombucha posee propiedades antiinflamatorias debido a sus compuestos activos, pudiendo ser beneficioso para aliviar el dolor y mejorar el tratamiento de algunas enfermedades de origen inflamatorias.

5. Combatir infecciones

La kombucha puede tener acción antimicrobiana, ya que en estudios de laboratorio se observó que podría inhibir el crecimiento de algunas bacterias, como Helicobacter pylori, Escherichia coli, Staphylococcus aureus y Listeria monocytogenes.

A pesar de esto, estos efectos solo se han observado en estudios realizados fuera del cuerpo humano, por lo que aún no se puede afirmar que la kombucha ayude a prevenir o tratar infecciones.

6. Fortalecimiento de las defensas

La kombucha se considera una fuente natural de vitaminas del complejo B, vitamina C y microorganismos vivos que refuerzan la respuesta inmunológica.

El consumo regular de estos nutrientes facilita la recuperación del organismo ante procesos infecciosos, como gripes o resfriados, al mejorar la capacidad de los glóbulos blancos para combatir agentes patógenos.

7. Desintoxicación hepática

La kombucha favorece el funcionamiento del hígado gracias a su contenido de ácido glucurónico. Este compuesto es fundamental en los procesos de desintoxicación hepática, ya que se une a toxinas, medicamentos y metales pesados para facilitar su excreción a través de la orina, ayudando así a prevenir la acumulación de sustancias nocivas en el cuerpo.

8. Salud cardiovascular y control de grasas

Los antioxidantes presentes en la kombucha, especialmente las catequinas del té, ayudan a mejorar la elasticidad de las arterias y a reducir la oxidación de las grasas en la sangre. Esto contribuye a mantener niveles saludables de colesterol LDL y a mejorar la circulación, disminuyendo los factores de riesgo asociados a enfermedades del corazón.

9. Bienestar emocional y salud mental

A través del eje intestino-cerebro, los probióticos de la kombucha pueden influir positivamente en la salud mental. Al mejorar el ecosistema intestinal, se favorece la producción de neurotransmisores relacionados con el bienestar, lo que puede ayudar a reducir los niveles de cortisol y mejorar el manejo del estrés y la ansiedad cotidiana.

10. Protección del sistema nervioso y cerebral

Debido a su alta concentración de polifenoles y compuestos antioxidantes, la kombucha contribuye a reducir el estrés oxidativo en las neuronas.

Algunas investigaciones sugieren que estos compuestos podrían tener un efecto neuroprotector, ayudando a retrasar el envejecimiento celular y actuando como un factor preventivo frente a enfermedades neurodegenerativas, aunque se requieren más estudios a largo plazo en humanos para confirmar su alcance clínico.

11. Podría disminuir el riesgo de cáncer

La kombucha contiene compuestos antioxidantes derivados del té, como los polifenoles, que pueden ayudar a reducir el estrés oxidativo, disminuyendo a su vez el riesgo de cáncer. 

Sin embargo, son necesarios más estudios científicos que aprofunden más en este tema. 

Cómo tomar y en qué cantidad

La kombucha puede consumirse en pequeñas cantidades a lo largo del día. Sin embargo, no existe suficiente evidencia científica para establecer una cantidad ideal o segura para todas las personas.

Algunas referencias indican que alrededor de 120 mL al día podrían no causar efectos adversos en personas sanas.

Aun así, como la composición de la kombucha puede variar, lo más prudente es comenzar con una cantidad pequeña y observar la tolerancia.

Antes de consumirla, también es importante revisar su apariencia y olor. Si presenta moho o un olor muy fuerte, parecido a acetona, la bebida debe descartarse.

Cómo hacer kombucha en casa

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Hongo de kombucha, también llamado hongo chino

Para preparar la base de la kombucha, también llamada primera fermentación, se deben seguir los siguientes pasos:

Ingredientes:

  • 3 L de agua hervida;
  • 200 g de azúcar refinada;
  • 3 bolsitas de té negro;
  • 1 cultivo de kombucha de tamaño medio, también llamado SCOBY;
  • 1 recipiente de vidrio esterilizado con agua caliente;
  • 300 mL de kombucha ya preparada.

Modo de preparación:

Lavar bien las manos y los utensilios, utilizando agua caliente para ayudar a eliminar cualquier contaminación por microorganismos.

Colocar 1/4 del agua en una olla y llevar al fuego. Cuando hierva, apagar el fuego, añadir el azúcar y las bolsitas de té, mezclar bien hasta disolver el azúcar y dejar reposar durante 10 minutos.

Retirar las bolsitas de té sin exprimirlas, ya que esto puede dejar un sabor amargo. Transferir el líquido al recipiente de vidrio, añadir el resto del agua fría, el SCOBY y la kombucha de inicio.

Dejar al menos 5 cm de espacio en la parte superior del recipiente para permitir la fermentación y el crecimiento del SCOBY. Cubrir el frasco con un paño limpio o papel de cocina y sujetarlo con una banda elástica, para evitar la entrada de polvo o insectos y permitir la circulación de aire. Etiquetar el frasco con la fecha y el contenido.

Dejar fermentar entre 6 y 10 días a temperatura ambiente, en un lugar ventilado y sin exposición directa al sol. No es necesario que esté completamente a oscuras, pero tampoco se recomienda guardarlo en un armario cerrado, ya que la circulación de aire es importante.

A partir del sexto día, se puede probar la kombucha diariamente para evaluar el sabor. Si aún está muy dulce, se debe dejar fermentar por más tiempo. Al final del proceso, la bebida suele estar lista, con un aroma similar al vinagre y un sabor menos dulce.

Una vez lista, puede almacenarse en el refrigerador y consumirse dentro de un plazo de hasta 1 semana.

Al finalizar la fermentación, se forma una nueva colonia de kombucha sobre la original, que puede guardarse en el refrigerador o compartirse con otra persona.

Dónde comprarla

La kombucha lista puede ser encontrado en las tiendas de productos naturales y de nutrición, estando a la venta tanto su sabor tradicional como con sabores variados y con condimentos.

El hongo Chino o de kombucha con los hongos y bacterias responsables por la fermentación de la bebida, pueden ser encontrados en paginas o foros de internet.

Normalmente como en cada fermentación se forma un nuevo hongo, los consumidores de esta bebida normalmente los donan para otras personas que desean hacer esa bebida en casa.

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Posibles efectos secundarios

El consumo de kombucha puede causar algunos efectos secundarios, especialmente cuando no se prepara de forma adecuada.

Entre los principales se encuentran molestias digestivas, como gases, hinchazón o malestar abdominal, además del riesgo de exposición a microorganismos contaminantes en preparaciones caseras.

Asimismo, aunque el consumo de kombucha parece ser seguro en la mayoría de los casos, se han reportado algunos casos raros en los que su ingesta en exceso o durante períodos prolongados se ha asociado con náuseas, vómitos, dolor de cabeza, dolor de estómago, acidosis metabólica e intoxicación hepática.

En general, estos efectos están relacionados sobre todo con la calidad del producto y con las condiciones de fermentación.

Contraindicaciones

La kombucha no es adecuada para todas las personas. Se debe evitar o consumir con precaución en los siguientes casos:

  • Embarazo o lactancia materna, debido al posible contenido de alcohol.
  • Personas con sistema inmunológico debilitado.
  • Enfermedades digestivas sensibles a la acidez.
  • Enfermedad renal, pulmonar o hepática grave, debido al contenido de alcohol.
  • Preparaciones caseras sin control sanitario.

Además, no sustituye tratamientos médicos ni debe considerarse una terapia principal para enfermedades.

Recetas con kombucha

También llamado kombucha de segunda fermentación, ya que se le puede dar sabor con ingredientes como jengibre, pera, uva, fresa, limón, piña, naranja y otras frutas, trayendo un nuevo sabor para la bebida y agregando el beneficio de las frutas.

Las frutas y otros ingredientes deben ser agregados en la kombucha base ya lista, y en esta fermentación la bebida quedará gasificada, recordando un refresco.

1. Kombucha de limón y jengibre

Ingredientes:

  • 1,5 litros de kombucha;
  • 3 a 5 ruedas de jengibre;
  • Medio limón exprimido;
  • Botella de plástico 1,5 L de capacidad.

Modo de preparación:

Colocar las ruedas de jengibre y el jugo de limón en una botella de plástico limpia. Agregar la kombucha en la botella, llenándola hasta quedar totalmente completa, para que no quede aire en la botella. Tapar y dejar reposar de 3 a 7 días, tiempo necesario para que haya una nueva fermentación, generalmente está lista al cabo de 5 días de fermentación. Sin embargo, como la bebida crea gas rápidamente, algunas personas les gusta el sabor después de 24 horas de la segunda fermentación.

Para hacer la kombucha con otros sabores, solo es necesario licuar la fruta, colar y agregarla en la botella en conjunto con la kombucha base, esperando 5 días mínimo para la nueva fermentación que dará sabor a la bebida.

2. Bebida de kombucha con frutas

Ingredientes:

  • 200 mL de kombucha;
  • ½ taza de frutas (fresas, mango, piña o frutos rojos);
  • Hojas de menta (opcional).

Modo de preparación:

Colocar las frutas en un vaso o frasco y añadir la kombucha. Dejar reposar en el refrigerador por 4 a 12 horas para intensificar el sabor. Servir fría.

Esta preparación es refrescante y puede ser una alternativa a bebidas azucaradas.

3. Smoothie con kombucha

Ingredientes:

  • 150 mL de kombucha;
  • 1 plátano;
  • ½ taza de fresas o frutos rojos;
  • 1 cucharada de avena (opcional).

Modo de preparación:

Licuar todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Consumir inmediatamente.

Esta bebida puede aportar energía y ser una opción para el desayuno o merienda.

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