Warfarina: para qué sirve, dosis y efectos secundarios

La warfarina es un anticoagulante indicado para tratar o prevenir la formación de coágulos sanguíneos en casos de trombosis venosa profunda, accidente cerebrovascular (ACV), infarto o enfermedades de las válvulas cardíacas, por ejemplo.

Este medicamento se puede comprar en farmacias en forma de tabletas de 2,5 mg, 5 mg o 7,5 mg y se comercializa como genérico, con el nombre de warfarina sódica, o bajo diferentes nombres comerciales, como Coumadin, Aldocumar o Circuvit, según el país.

La warfarina es un anticoagulante que debe utilizarse únicamente bajo indicación médica y en dosis individualizadas, según los resultados de los análisis de sangre que evalúan los factores de la coagulación sanguínea.

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Para qué sirve

La warfarina sódica está indicada para tratar o prevenir la formación de coágulos sanguíneos en las siguientes situaciones:

  • Trombosis venosa profunda (TVP);
  • Infarto;
  • Tromboembolismo venoso;
  • ACV isquémico;
  • Enfermedades de las válvulas cardíacas;
  • Fibrilación auricular.

Además, la warfarina puede estar indicada para prevenir la formación de coágulos en personas que tienen prótesis mecánicas de válvulas cardíacas.

Mecanismo de acción

La warfarina actúa inhibiendo los factores de coagulación dependientes de la vitamina K, una sustancia que participa en la producción de proteínas necesarias para la coagulación sanguínea.

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Por eso, este medicamento se utiliza para prevenir la formación de nuevos coágulos en los vasos sanguíneos, pero no disuelve los coágulos que ya se han formado.

En qué dosis tomar

El comprimido de warfarina sódica debe tomarse con un vaso de agua, antes o después de las comidas, en los horarios indicados por el médico.

La dosis recomendada de warfarina sódica para adultos es la siguiente:

Dosis Posología
Dosis inicial 2,5 mg a 5 mg al día.
Dosis de mantenimiento 2,5 mg a 10 mg al día.

La dosis de warfarina varía según los resultados de los análisis de sangre que miden el tiempo de protrombina y el INR (índice internacional normalizado). Por eso, debe utilizarse únicamente bajo supervisión médica.

El tratamiento con este medicamento requiere seguimiento médico periódico y análisis de sangre al menos una vez al mes para ajustar la dosis según sea necesario. La duración del tratamiento con warfarina debe ser determinada siempre por el médico.

Cuidados durante el tratamiento

Durante el tratamiento con warfarina, es importante tener en cuenta las siguientes precauciones:

  • Cepillarse los dientes suavemente con un cepillo de cerdas suaves;
  • Tener cuidado al afeitarse o depilarse;
  • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas;
  • No consumir infusiones ni remedios herbales, como los elaborados con ajo, ginkgo biloba o ginseng, sin consultar al médico;
  • Evitar el uso de antiinflamatorios sin indicación médica, como diclofenaco, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico o naproxeno, ya que pueden aumentar el riesgo de sangrado;
  • Evitar el consumo de jugos como el de toronja, arándano rojo o noni, ya que pueden aumentar el riesgo de efectos secundarios.

Asimismo, no se deben hacer cambios en la alimentación sin consultar al médico o al nutricionista, ya que los alimentos ricos en vitamina K pueden reducir el efecto de la warfarina. Entre ellos se encuentran el hígado, las verduras de hoja verde y algunos aceites vegetales.

Posibles efectos secundarios

Los efectos secundarios más frecuentes de la warfarina son el sangrado y las hemorragias, que pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo y deben comunicarse inmediatamente al médico responsable del tratamiento.

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Además, se debe acudir al servicio de urgencias más cercano si aparecen síntomas como dolor de cabeza intenso y repentino, debilidad, mareos, hinchazón o dolor repentino e intenso en una pierna o en los pies, coloración violácea de los dedos o las uñas, palidez o sudor frío.

La warfarina también puede causar otros efectos secundarios, como anemia, caída del cabello, fiebre, náuseas, diarrea o reacciones alérgicas.

Contraindicaciones

La warfarina no debe utilizarse durante el embarazo, ya que puede causar malformaciones en la cara o en el sistema nervioso central del feto, así como otros problemas congénitos. Asimismo, puede provocar hemorragias en el feto y aumentar el riesgo de aborto espontáneo.

Este medicamento tampoco debe utilizarse durante la lactancia, ya que todavía no se sabe con certeza si pasa al bebé a través de la leche materna.

La warfarina tampoco debe utilizarse en niños ni en personas con úlceras de estómago o intestino, hemofilia, insuficiencia renal o hepática, aneurisma cerebral o de la aorta, o que se hayan sometido recientemente a una cirugía del cerebro, los ojos o la médula espinal.

Este medicamento tampoco debe utilizarse en personas con cáncer en órganos internos, deficiencia de vitamina K, presión arterial muy alta y no controlada o endocarditis bacteriana.

Además, la warfarina está contraindicada en personas con alergia a este medicamento o a cualquiera de los componentes de su fórmula.