El sangrado después de tener relaciones sexuales, también llamado sangrado poscoital, es el sangrado vaginal que aparece después de una relación sexual, aunque en algunos casos puede comenzar durante la relación. Puede ser leve o más intenso.
En muchos casos, el sangrado después de tener relaciones está asociado con causas frecuentes, como el ectropión cervical, los pólipos cervicales o la resequedad vaginal, especialmente durante la menopausia. Sin embargo, también puede ser un signo de infecciones de transmisión sexual o alteraciones en el cuello del útero.
Cuando el sangrado después de tener relaciones es recurrente, intenso o se acompaña de dolor pélvico, fiebre, flujo vaginal inusual o dolor durante las relaciones sexuales, se recomienda consultar al ginecólogo para identificar la causa e indicar el tratamiento adecuado. Vea qué puede causar dolor durante las relaciones sexuales.
12 causas de sangrado después de tener relaciones
Las principales causas de sangrado después de tener relaciones son:
1. Rotura del himen
La rotura del himen puede ocurrir durante la primera relación sexual, aunque también puede suceder más tarde en algunos casos. El himen es una fina membrana ubicada en la entrada de la vagina que, en algunas mujeres, puede romperse durante la penetración y causar sangrado.
Algunas mujeres presentan un himen flexible o complaciente, que puede no romperse durante la primera relación sexual. En estos casos, el sangrado puede aparecer posteriormente cuando ocurre la rotura. Conozca más sobre el himen complaciente.
Lea también: Tipos de himen: cómo saber cuál es y cuándo es necesaria cirugía tuasaude.com/es/tipos-de-himenQué hacer: en la mayoría de los casos, el sangrado causado por la rotura del himen es leve y desaparece en poco tiempo. Se recomienda mantener una higiene adecuada de la zona íntima para evitar infecciones. Sin embargo, si el sangrado es muy abundante, es importante acudir al hospital o consultar al ginecólogo.
2. Pólipos vaginales o cervicales
Los pólipos vaginales y cervicales son pequeños crecimientos, por lo general benignos. Los pólipos cervicales se forman en el cuello del útero y pueden contener vasos sanguíneos frágiles que sangran fácilmente al contacto, mientras que los pólipos vaginales aparecen en la pared de la vagina y pueden sangrar debido al roce y la fricción durante las relaciones sexuales.
Como consecuencia, ambos pueden causar sangrado después de tener relaciones sexuales. En el caso de los pólipos cervicales, también puede presentarse sangrado entre los períodos menstruales.
Otros síntomas de los pólipos cervicales pueden incluir menstruaciones más abundantes o irregulares, o aumento del flujo vaginal. Muchos pólipos cervicales no causan dolor y se descubren durante un examen pélvico.
Aunque la mayoría de los pólipos cervicales son benignos, el análisis del tejido extraído ayuda a descartar alteraciones anormales o cáncer en casos poco frecuentes.
Qué hacer: los pólipos vaginales o cervicales pueden ser retirados por el médico mediante un procedimiento sencillo. En el caso de los pólipos cervicales, el pólipo puede torcerse o cortarse y el tejido suele enviarse al laboratorio para su análisis. Si el sangrado es recurrente, se recomienda consultar al ginecólogo para evaluar la necesidad de extraer los pólipos.
3. Ectropión cervical
El ectropión cervical ocurre cuando las células delicadas del interior del canal cervical están presentes en la superficie externa del cuello del útero.
Estas células son más frágiles y pueden sangrar con mayor facilidad al contacto durante las relaciones sexuales. Es una causa frecuente y, por lo general, benigna de sangrado después de tener relaciones.
Algunas mujeres con ectropión cervical no presentan otros síntomas. Otras pueden notar flujo vaginal transparente o mucoso o sangrado entre los períodos menstruales o después de un examen pélvico. El dolor no siempre está presente, pero el sangrado puede ser molesto o recurrente.
Qué hacer: el tratamiento no siempre es necesario si el tamizaje para cáncer de cuello uterino está al día y se ha descartado la posibilidad de cáncer.
Si el sangrado es frecuente o molesto, el médico puede revisar el uso de anticonceptivos hormonales, indicar tratamientos locales o recomendar procedimientos como la cauterización o la crioterapia, por ejemplo.
4. Síndrome genitourinario de la menopausia
El sangrado después de tener relaciones sexuales puede aparecer debido al síndrome genitourinario de la menopausia, también conocido como atrofia vulvovaginal. Sin embargo, la resequedad vaginal también puede presentarse a cualquier edad, especialmente en mujeres que reciben ciertos tratamientos hormonales.
Esta afección ocurre cuando los niveles bajos de estrógenos hacen que los tejidos de la vagina y la vulva se vuelvan más delgados, secos y frágiles, lo que puede provocar que el tejido se rompa o sangre por la fricción durante las relaciones sexuales.
Los síntomas pueden incluir resequedad vaginal, ardor, comezón, sensibilidad o dolor durante las relaciones sexuales. También pueden presentarse síntomas urinarios, como ardor al orinar, aumento de la frecuencia urinaria, infecciones urinarias recurrentes o incontinencia urinaria al toser o hacer ejercicio.
Qué hacer: el médico puede recomendar hidratantes vaginales y lubricantes a base de agua para disminuir la resequedad y la fricción.
También puede indicar estrógenos vaginales en dosis bajas, como cremas, tabletas o anillos vaginales, cuando los síntomas se deben al adelgazamiento del tejido relacionado con la menopausia.
Una terapia hormonal más amplia puede considerarse cuando también existen otros síntomas de la menopausia. Otra opción es utilizar remedios naturales que ayudan a aumentar la lubricación vaginal. Conozca algunos ejemplos de remedios naturales para la sequedad vaginal.
5. Cervicitis
La cervicitis es una inflamación del cuello del útero que puede ser causada por infecciones de transmisión sexual, como clamidia o gonorrea, o por traumatismos, como el uso de pesarios, tampones o diafragma.
En esta afección, el cuello del útero inflamado se vuelve más sensible y puede provocar sangrado después de tener relaciones sexuales. Esta es una causa importante de sangrado después de tener relaciones, especialmente en mujeres jóvenes o sexualmente activas.
Otros síntomas pueden incluir flujo vaginal amarillento, purulento o con mal olor. En algunos casos también puede presentarse ardor al orinar, dolor pélvico o en la parte baja del abdomen, dolor durante las relaciones sexuales o sangrado entre los períodos menstruales.
No obstante, algunas infecciones pueden causar síntomas leves o incluso no producir síntomas al inicio.
Qué hacer: el tratamiento indicado por el médico generalmente incluye el uso de antibióticos, con base en los estudios realizados o en la infección más probable.
Las parejas sexuales también deben ser evaluadas y tratadas por el médico para prevenir una reinfección.
Por lo general, también se recomienda evitar las relaciones sexuales o utilizar preservativo hasta que el tratamiento haya finalizado y los síntomas mejoren.
6. Enfermedad inflamatoria pélvica
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es una infección de los órganos reproductores superiores que puede ocurrir cuando infecciones como la clamidia o la gonorrea se propagan desde el cuello del útero hacia los órganos reproductores superiores.
El sangrado después de tener relaciones sexuales puede presentarse cuando también existe cervicitis e inflamación dentro del útero.
Otros síntomas suelen incluir dolor pélvico o en la parte baja del abdomen, flujo vaginal anormal, fiebre, dolor durante las relaciones sexuales, sangrado entre los períodos menstruales o sensibilidad durante el examen pélvico.
Qué hacer: el tratamiento indicado por el médico incluye el uso de antibióticos de amplio espectro que actúan contra las bacterias de transmisión sexual más frecuentes y otros microorganismos vaginales.
Por lo general, el tratamiento dura al menos 14 días y las parejas sexuales también pueden necesitar tratamiento. En los casos graves, durante el embarazo o cuando se sospecha un absceso, puede ser necesario el tratamiento hospitalario con antibióticos por vía intravenosa.
Lea también: Enfermedad Pélvica Inflamatoria (EPI): qué es, síntomas y causas tuasaude.com/es/enfermedad-pelvica-inflamatoria7. Vaginitis
La vaginitis es una inflamación de la vagina generalmente causada por infecciones como tricomoniasis, vaginosis bacteriana o candidiasis. Esta afección puede hacer que el tejido vaginal se inflame, se irrite y se vuelva más frágil, lo que puede provocar sangrado después de tener relaciones sexuales.
Esta afección también puede causar flujo vaginal. La tricomoniasis puede provocar un flujo espumoso o con mal olor; la candidiasis, un flujo blanco y espeso; y la vaginosis bacteriana, un flujo poco espeso con olor a pescado. También pueden presentarse comezón, ardor, dolor durante las relaciones sexuales y ardor al orinar.
Qué hacer: según la causa de la vaginitis, el médico puede indicar medicamentos como metronidazol o tinidazol, o antimicóticos. Conozca más sobre los medicamentos para tratar la vaginitis.
También se debe evitar el uso de productos que puedan causar irritación y tratar a las parejas sexuales en los casos de tricomoniasis, ya que esto puede ayudar a prevenir la reaparición de los síntomas.
8. Enfermedades de la piel vulvovaginal
Algunas enfermedades crónicas de la piel, como el liquen escleroso y el liquen plano, pueden afectar la vulva y la vagina. Estas enfermedades pueden hacer que la piel se vuelva delgada, inflamada, agrietada o se lesione con facilidad. El sangrado después de tener relaciones sexuales puede ocurrir cuando el tejido frágil se rompe debido a la fricción.
La mujer también puede presentar comezón intensa, ardor, sensibilidad o dolor durante las relaciones sexuales. Además, pueden aparecer manchas blancas, erosiones, fisuras, cicatrices o cambios en la forma de la región vulvar.
Qué hacer: si se confirma esta afección, el médico puede indicar el uso de corticosteroides tópicos de alta potencia, que suelen ser el tratamiento de primera elección.
También es importante mantener un seguimiento médico a largo plazo, ya que los síntomas pueden reaparecer y algunos cambios en la piel requieren vigilancia.
9. Traumatismo vaginal o cervical
El traumatismo vaginal o cervical puede causar sangrado después de tener relaciones sexuales cuando la vagina o el cuello del útero se irritan, se raspan o presentan una laceración.
Esto puede ocurrir debido a relaciones sexuales intensas o bruscas, lubricación insuficiente, cuerpos extraños o un dispositivo intrauterino (DIU) mal colocado. En la mayoría de los casos, el sangrado es escaso y está relacionado con el momento en que ocurrió la lesión.
Otros síntomas pueden incluir dolor en la zona, ardor, sensibilidad o dolor durante las relaciones sexuales. Si el DIU está fuera de lugar, también pueden presentarse sangrado anormal o cólicos.
Qué hacer: el tratamiento depende del tipo de lesión y de su causa. El médico puede recomendar el uso de lubricantes, prácticas sexuales más suaves, retirar o recolocar el DIU o realizar la sutura de una laceración más profunda.
Cuando el dolor es intenso, el sangrado no desaparece o el tipo de lesión hace sospechar una agresión o abuso sexual, es importante acudir al médico. En estos casos, la atención debe incluir tanto el tratamiento de la lesión como las medidas necesarias para proteger la seguridad de la mujer.
10. Cáncer vaginal y neoplasia intraepitelial vaginal
El cáncer vaginal es poco frecuente, pero puede causar sangrado después de tener relaciones sexuales o sangrado después de la menopausia, ya que el tejido vaginal alterado es frágil y sangra con mayor facilidad. Es más frecuente en mujeres mayores de 50 años y puede estar asociado con algunos factores de riesgo, como tener múltiples parejas sexuales o mantener relaciones sexuales sin protección.
La neoplasia intraepitelial vaginal, por su parte, se refiere a alteraciones precancerosas anormales en el revestimiento de la vagina.
Otros síntomas pueden incluir flujo vaginal acuoso, con sangre o con mal olor. También puede presentarse dolor pélvico o vaginal, especialmente cuando la enfermedad se encuentra en etapas más avanzadas. Asimismo, pueden aparecer síntomas urinarios o intestinales si las estructuras cercanas se ven afectadas.
Qué hacer: ante la sospecha de cáncer vaginal, es importante acudir al ginecólogo para realizar los estudios necesarios y confirmar el diagnóstico.
La neoplasia intraepitelial vaginal puede tratarse con vigilancia médica estrecha, escisión local, tratamiento con láser o medicamentos tópicos, dependiendo del grado y la extensión de la enfermedad.
El tratamiento del cáncer vaginal generalmente incluye radioterapia y, en algunos casos, cirugía o quimioterapia. El plan de tratamiento depende de la etapa de la enfermedad, su localización y el estado general de salud de la mujer.
11. Neoplasia intraepitelial vulvar y cáncer vulvar
La neoplasia intraepitelial vulvar (NIV) se refiere a alteraciones precancerosas anormales en la piel de la vulva. El cáncer de vulva también puede causar sangrado cuando las lesiones se rozan o se lesionan durante las relaciones sexuales. El sangrado después de tener relaciones sexuales puede presentarse cuando las áreas afectadas se encuentran cerca de la abertura vaginal.
Los síntomas más comunes incluyen comezón persistente en la vulva, ardor, dolor o sensibilidad, nódulos visibles, úlceras, engrosamiento de la piel, cambios en la coloración o heridas que no cicatrizan. También puede presentarse dolor al orinar o durante las relaciones sexuales cuando la zona está irritada.
Qué hacer: la NIV puede tratarse mediante escisión local, ablación con láser o medicamentos tópicos, según lo indique el médico.
El tratamiento del cáncer de vulva generalmente incluye cirugía y también puede requerir radioterapia o quimioterapia. El seguimiento médico es importante para controlar la cicatrización y detectar posibles recurrencias.
12. Pólipos endometriales, hiperplasia y cáncer endometrial
Las enfermedades endometriales afectan el revestimiento del útero y, por lo general, causan sangrado abundante, irregular o después de la menopausia.
No obstante, el sangrado después de tener relaciones sexuales puede presentarse en algunos casos, especialmente cuando las lesiones se extienden hacia el cuello del útero o cuando existe otra causa asociada.
Los síntomas también pueden incluir menstruaciones abundantes o prolongadas o sangrado entre los períodos menstruales o después de la menopausia. Los cólicos o el malestar pélvico pueden presentarse cuando existen pólipos grandes o la enfermedad está más avanzada. El cáncer de endometrio puede comenzar con sangrado anormal antes de que aparezcan otros síntomas.
Qué hacer: los pólipos endometriales generalmente son retirados por el médico mediante una histeroscopia. La hiperplasia endometrial puede tratarse con terapia con progestágenos o con una histerectomía, dependiendo de si existen células atípicas.
El cáncer de endometrio suele tratarse mediante histerectomía y cirugía de estadificación, con radioterapia o quimioterapia añadidas en algunos casos.