El estrés oxidativo es una condición que, cuando provoca daños importantes en los tejidos, puede causar síntomas y enfermedades como arrugas en la piel, fatiga, asma, problemas renales y demencia, por ejemplo.
Esta condición es causada por el desequilibrio entre la producción de compuestos oxidantes, como radicales libres y especies reactivas de oxígeno y de nitrógeno, y la capacidad del sistema de defensa antioxidante de neutralizarlos.
Lea también: Radicales libres: qué son, cómo se forman y ejemplos tuasaude.com/es/radicales-libresAlgunas formas de combatir y evitar el estrés oxidativo incluyen mantener una alimentación rica en antioxidantes, realizar actividad física moderada de forma regular, dejar de fumar, evitar el consumo excesivo de alcohol y tener buenas noches de sueño, por ejemplo.
Síntomas de estrés oxidativo
Los síntomas y enfermedades que pueden ser causados por el estrés oxidativo son:
- Alteraciones en la piel, como líneas finas, arrugas, manchas solares y pequeños vasos sanguíneos visibles;
- Síntomas cardiovasculares, como dolor en el pecho, falta de aire, fatiga y, en casos graves, ataques cardíacos;
- Enfermedades neurológicas, como alzhéimer, párkinson y demencia;
- Enfermedades respiratorias, como asma y EPOC;
- Enfermedades inflamatorias, como artritis reumatoide;
- Problemas renales y cáncer.
Es importante destacar que el estrés oxidativo, por sí solo, no provoca síntomas inmediatos ni específicos, ya que este proceso ocurre a nivel celular, actuando de forma silenciosa.
Estos síntomas pueden aparecer cuando el estrés oxidativo causa daños importantes en los tejidos y según la parte del cuerpo afectada, siendo en realidad síntomas de las enfermedades crónicas y degenerativas que se desarrollan con el paso del tiempo.
Cómo saber si es estrés oxidativo
Para saber si se trata de estrés oxidativo, el médico puede realizar una evaluación del historial de salud y del estilo de vida de la persona. Además, puede solicitar pruebas de biomarcadores de daño celular, como malondialdehído, 4-HNE, F2-isoprostanos y 8-OHdG, por ejemplo.
Los marcadores de defensa antioxidante, como glutatión peroxidasa, catalasa y superóxido dismutasa, también pueden ser solicitados por el médico.
Posibles causas
El estrés oxidativo es causado por un desequilibrio entre la producción de compuestos oxidantes, como radicales libres y especies reactivas de oxígeno y de nitrógeno, y la capacidad del organismo para neutralizarlos.
El exceso en la producción de compuestos oxidantes puede ser causado por factores como:
- Actividad normal de las células y enzimas del cuerpo;
- Infecciones e inflamaciones crónicas;
- Envejecimiento natural;
- Ejercicio físico muy intenso y extenuante;
- Alto estrés mental;
- Contaminación del aire, como emisiones de vehículos, humo industrial y ozono;
- Inhalación de humo del tabaco y consumo de alcohol;
- Exposición excesiva a la radiación ultravioleta del sol, rayos X o rayos gamma;
- Contacto con solventes sintéticos, pesticidas y toxinas ambientales, como el bisfenol A (BPA);
- Algunos medicamentos, como ciclosporina, gentamicina, doxorrubicina y cisplatino.
Una alimentación inadecuada y rica en grasas, el consumo de aceites reutilizados y carnes ahumadas y la exposición a metales pesados, como hierro, cobre, cadmio, mercurio, plomo y arsénico, también pueden aumentar la producción de radicales libres.
Cómo combatir y evitar el estrés oxidativo
Las formas de combatir y evitar el estrés oxidativo incluyen:
1. Dieta rica en antioxidantes
Una alimentación rica en antioxidantes naturales es la forma principal y más segura de combatir y evitar el estrés oxidativo.
Por ello, se recomienda priorizar el consumo elevado de frutas, verduras, oleaginosas, semillas y aceite de oliva, que ayudan a disminuir los niveles de estrés oxidativo y aumentar la longevidad.
También se aconseja consumir regularmente alimentos fuente de vitamina C, como frutas cítricas y pimiento; vitamina E, como oleaginosas y semillas de girasol; betacaroteno, como zanahoria, mango y camote; y minerales, como selenio y zinc.
Los polifenoles y flavonoides, presentes en tés, uvas, frutos rojos y cebollas, son compuestos bioactivos que ayudan a eliminar los radicales libres.
Lea también: Antioxidantes: qué son, para qué sirven y ejemplos tuasaude.com/es/antioxidante2. Cambios en el estilo de vida
Los cambios en el estilo de vida, como realizar actividad física de intensidad moderada regularmente, son una forma eficaz de aumentar la producción de defensas antioxidantes del cuerpo. Sin embargo, se recomienda evitar ejercicios extenuantes y muy intensos sin el descanso adecuado, ya que pueden aumentar mucho la producción de radicales libres.
Dejar de fumar, evitar el consumo excesivo de alcohol, proteger la piel del exceso de radiación ultravioleta del sol y minimizar la exposición a la contaminación del aire y a toxinas ambientales, también son excelentes formas de combatir y evitar el estrés oxidativo.
Mantener un sueño adecuado y controlar el estrés mediante prácticas como yoga y meditación, por ejemplo, también es importante. Esto se debe a que la falta de sueño y el estrés mental aumentan la liberación de sustancias prooxidantes y empeoran la resistencia a la insulina.
Reducir la ingesta de calorías, con la ayuda de un nutricionista, también ayuda a disminuir la carga oxidativa del organismo.
3. Medicamentos y suplementos
Algunos medicamentos utilizados para tratar enfermedades crónicas, como antihipertensivos y metformina, tienen acción antioxidante y pueden ser recetados por el médico para proteger los vasos sanguíneos.
El uso de suplementos probióticos también puede ser recomendado, ya que ayudan a restablecer el equilibrio de la flora intestinal, reduciendo la inflamación y el estrés oxidativo de forma sistémica.