La perineoplastia es una cirugía que tiene como objetivo reconstruir y fortalecer los músculos del piso pélvico, responsables de sostener órganos como la vejiga, el útero y el intestino.
Este procedimiento suele indicarse para corregir laceraciones vaginales, especialmente después de un parto vaginal, o cuando existen alteraciones que afectan el funcionamiento de la zona, como el prolapso de órganos pélvicos y la incontinencia urinaria o fecal.
El ginecólogo puede recomendar la perineoplastia cuando otros tratamientos, como la fisioterapia del piso pélvico, no han sido suficientes, tras evaluar los síntomas, las molestias y las necesidades específicas de cada mujer.
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Indicaciones de la perineoplastia
La perineoplastia está indicada para:
- Prevenir o tratar el prolapso de órganos pélvicos;
- Fortalecer y restaurar el soporte del piso pélvico;
- Mejorar la incontinencia urinaria;
- Corregir alteraciones en el funcionamiento intestinal;
- Reparar laceraciones vaginales, especialmente después del parto.
Este procedimiento también puede realizarse con el objetivo de mejorar la función sexual, al aumentar la comodidad y la sensación de firmeza en la región vaginal.
Por lo general, la perineoplastia se indica después de un parto vaginal, pero también puede ser necesaria en mujeres que no han tenido partos, debido a factores como exceso de peso, flacidez vaginal o alteraciones en el funcionamiento del piso pélvico.
Antes de indicar la cirugía, el médico suele recomendar tratamientos no quirúrgicos, como ejercicios para fortalecer el piso pélvico, fisioterapia pélvica y cambios en los hábitos diarios, con el fin de aliviar los síntomas.
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Antes de la perineoplastia, el médico suele indicar ayuno cuando la cirugía se realiza con anestesia general y puede recomendar suspender o ajustar algunos medicamentos, en especial anticoagulantes y antiinflamatorios, ya que aumentan el riesgo de sangrado durante el procedimiento.
También puede sugerirse evitar las relaciones sexuales por algunos días previos y mantener una adecuada higiene íntima. En ciertos casos, el uso de antibióticos antes de la cirugía ayuda a reducir el riesgo de infecciones.
De acuerdo con la evaluación médica, pueden solicitarse estudios de imagen, como el ultrasonido, para analizar la anatomía pélvica y planificar la cirugía de forma más precisa.
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La perineoplastia se realiza en varias etapas bien definidas, primero se administra anestesia local o general, según cada caso, y luego se hace una pequeña incisión en el periné, generalmente en forma de arco en el borde de la entrada vaginal.
A continuación, se retira el exceso de piel o tejido cicatricial cuando es necesario y se reparan y refuerzan los músculos del periné para recuperar el soporte del piso pélvico y disminuir la apertura vaginal. Finalmente, la zona se cierra con puntos absorbibles.
Esta cirugía actúa principalmente en el periné y en la entrada de la vagina, sin modificar el canal vaginal ni las estructuras internas, aunque puede mejorar la sensación de firmeza y comodidad en la zona vaginal externa.
Posibles riesgos
Aunque la perineoplastia suele ser un procedimiento seguro, existen algunos riesgos asociados a la cirugía, como:
- Infección;
- Estreñimiento;
- Dolor o molestias en la zona;
- Cambios temporales en la sensibilidad del periné.
Por este motivo, es importante estar atenta a posibles signos de complicaciones, como fiebre, dolor intenso, flujo con mal olor o sangrado, y acudir de inmediato a un servicio de urgencias si aparece alguno de estos síntomas.
Contraindicaciones
La perineoplastia, por lo general, está contraindicada en mujeres que presentan dolor pélvico, dolor durante las relaciones sexuales, problemas en la piel de la zona íntima, incontinencia fecal o prolapso leve, así como en mujeres menores de 18 años.
Además, pueden no ser candidatas aquellas personas con antecedentes de cirugías previas en el periné, infecciones activas, enfermedades pélvicas graves, planes de embarazo a futuro o que hayan recibido tratamientos como radioterapia en la región pélvica.