Las 38 semanas de embarazo equivalen aproximadamente a 9 meses de gestación, lo que significa que la mujer está muy cerca del final del embarazo. En general, este cálculo puede variar un poco porque cada “mes” no tiene exactamente 4 semanas completas, pero las 38 semanas suelen corresponder a la tercera semana del noveno mes.
En esta etapa, el embarazo ya está en la recta final del tercer trimestre, y el bebé suele estar prácticamente formado y preparándose para nacer. Por eso, es común que muchas embarazadas se sientan más cansadas y noten cambios en el cuerpo, como una mayor presión en la parte baja del abdomen. Conozca cuáles son los cambios esperados para esta semana de embarazo.
También es posible que el vientre se endurezca en algunos momentos debido a las contracciones de entrenamiento, además de aparecer hinchazón en los pies y una necesidad más frecuente de orinar, ya que el peso del bebé presiona la vejiga.
Al tratarse de una fase muy próxima al parto, lo ideal es seguir las indicaciones del obstetra y mantener el control prenatal al día, evitando cualquier automedicación, incluso para síntomas “comunes” del final del embarazo. Si aparecen señales como sangrado, salida de líquido, disminución de los movimientos del bebé o contracciones regulares y dolorosas, se recomienda buscar atención médica de inmediato o acudir a la maternidad.