Heparina: para qué sirve, efectos secundarios y contraindicaciones

Revisión clínica: Flávia Costa
Farmacéutica
noviembre 2021
  1. Para qué sirve
  2. En qué dosis tomar
  3. Efectos secundarios
  4. Contraindicaciones
  5. Relación entre heparina y COVID-19

La heparina es un anticoagulante de uso inyectable, indicado para disminuir la capacidad de coagulación de la sangre y ayudar en el tratamiento y prevención de la formación de coágulos que pueden obstruir los vasos sanguíneos y provocar coagulación intravascular diseminada, trombosis venosa profunda o ictus, por ejemplo.

Existen dos tipos de heparina, la heparina no fraccionada que se puede usar directamente en la vena o como inyección subcutánea y administrada por una enfermera o un médico, siendo exclusivamente para uso hospitalario; y heparina de bajo peso molecular, como enoxaparina o dalteparina,  que posee acción prolongada y menos efectos secundarios que la heparina no fraccionada y puede ser utilizada en casa.

Cualquier tipo de heparina debe administrarse siempre bajo orientación de un médico cardiólogo, hematólogo o de familia, debiendo realizarse un seguimiento periódico para valorar la eficacia del tratamiento o la aparición de efectos secundarios.

Imagem ilustrativa número 1

Para qué sirve

La heparina está indicada para la prevención y el tratamiento de coágulos relacionados con algunas afecciones, que incluyen:

  • Trombosis venosa profunda;
  • Coagulación intravascular diseminada;
  • Embolia pulmonar;
  • Embolia arterial;
  • Infarto de miocardio;
  • Fibrilación auricular;
  • Cateterización cardiaca;
  • Hemodiálisis;
  • Cirugías cardíacas u ortopédicas;
  • Transfusión de sangre;
  • Circulación sanguínea extracorpórea.

Además, la heparina se puede utilizar para prevenir la formación de coágulos en las personas postradas en cama, ya que al no movilizarse, tienen mayor riesgo de desarrollar coágulos sanguíneos y trombosis.

Conozca otros tipos de anticoagulantes y vea cuáles son los cuidados que debe tener durante el tratamiento.

¿Cuál es la relación entre el uso de heparina y el COVID-19?

La heparina, aunque no contribuye a eliminar el nuevo coronavirus del organismo, se ha utilizado, en casos moderados o graves, para prevenir las complicaciones tromboembólicas que pueden surgir con la enfermedad COVID-19, como por ejemplo: coagulación intravascular diseminada, embolia pulmonar o trombosis venosa profunda. .

Según un estudio realizado en Italia[1], el coronavirus puede activar y provocar un aumento severo de la coagulación sanguínea. Por este motivo, se indica el uso de anticoagulantes, como la heparina no fraccionada o la heparina de bajo peso molecular, como tratamiento profiláctico para reducir el riesgo de una coagulopatía, los daños a algunos órganos y la formación de microtrombos. La dosis de este tipo de medicamento debe basarse en el riesgo individual de coagulopatía y trombosis que tenga la persona.

Otro estudio in vitro mostró que la heparina de bajo peso molecular tenía propiedades antivirales e inmunomoduladoras contra el coronavirus, pero no hay evidencia disponible in vivo, requiriendo ensayos clínicos en humanos para verificar su eficacia, así como la dosis terapéutica[2].

Además, la Organización Mundial de la Salud, en la Guía de Manejo Clínico COVID-19[3], indica el uso de heparina de bajo peso molecular, como la enoxaparina, para la profilaxis del tromboembolismo venoso en pacientes adultos y adolescentes hospitalizados con COVID-19, de acuerdo con las normas nacionales e internacionales, excepto cuando el paciente tenga alguna contraindicación para su uso.

En qué dosis tomar

La heparina debe ser administrada por un profesional de la salud, por vía subcutánea (por debajo de la piel) o por vía intravenosa, y las dosis deben ser indicadas por el médico, teniendo en cuenta el peso de la persona y la gravedad de la enfermedad. 

De forma general, las dosis utilizadas en los hospitales incluyen las siguientes:

  • Inyección en la vena de forma continua: la dosis inicial es de 5000 unidades, pudiendo llegar de 20.000 a 40.000 unidades aplicadas durante 24 horas, según la evaluación médica;
  • Inyección en la vena de cada 4 a 6 horas: la dosis inicial es de 10.000 unidades y luego puede variar entre 5.000 y 10.000 unidades;
  • Inyección subcutánea: la dosis inicial es de 333 unidades por kg de peso corporal, seguida de 250 unidades por kg cada 12 horas. 

Durante el uso de heparina, el médico debe monitorear la coagulación sanguínea mediante análisis de sangre y debe ajustar la dosis de heparina de acuerdo con su eficacia o el surgimiento de efectos secundarios. 

Posibles efectos secundarios

Algunos de los efectos secundarios más comunes que pueden ocurrir durante el tratamiento con heparina son sangrado o hemorragias, con presencia de sangre en la orina, heces oscuras con apariencia de borra de café, hematomas, dolor en el pecho, ingle o piernas (especialmente en la pantorrilla), dificultad respiratoria o sangrado de las encías.

Como el uso de la heparina se realiza en los hospitales y el médico controla la coagulación de la sangre y la eficacia de la heparina, cuando aparece algún efecto secundario, el tratamiento es inmediato.

Contraindicaciones

La heparina está contraindicada en personas con hipersensibilidad a la heparina y a los componentes de la fórmula, y no debe ser usada en personas con trombocitopenia severa, endocarditis bacteriana subaguda, sospecha de hemorragia intracraneal o hemorragia activa incontrolable, hemofilia, retinopatía, en situaciones en que no existen condiciones para la realización de pruebas de coagulación adecuados y en los trastornos que implican daños al sistema vascular.

Además, no debe ser usado en las diátesis hemorrágicas, cirugías de médula espinal, en situaciones en que el aborto es inminente, enfermedades graves de la coagulación, en la insuficiencia hepática y renal grave, en presencia de tumores malignos con permeabilidad capilar elevada del aparato digestivo y algunas púrpuras vasculares.

Este medicamento no debe ser utilizado por mujeres embarazadas o en período de lactancia, sin orientación médica.

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Atualizado por Jean-Erick De Almeida - Odontólogo, em noviembre de 2021. Revisión clínica por Flávia Costa - Farmacéutica, em noviembre de 2021.

Bibliografía

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Revisión clínica:
Flávia Costa
Farmacéutica
Farmacéutica graduada por el Centro Universitario Newton Paiva en 2003. Máster en Ciencias Biomédicas por la UBI, Portugal.