Epigenética: qué es, cómo funciona (y factores que influyen en ella)

La epigenética es un área de la genética que investiga cómo factores como el ambiente y el estilo de vida pueden influir en la regulación y la expresión de los genes sin alterar la secuencia del ADN.

Este proceso funciona como un sistema de control, determinando qué genes están activos o inactivos en cada momento y ayudando a explicar por qué personas con el mismo código genético pueden presentar características diferentes.

Aunque existe la herencia epigenética, factores como la alimentación, el ejercicio, el estrés, el sueño, la edad y el ambiente pueden influir en la actividad de los genes de forma positiva o negativa, afectando la salud, el desarrollo y el riesgo de enfermedades.

Imagem ilustrativa número 1

Cómo funciona

La epigenética funciona como señales que indican a los genes cuándo deben activarse o desactivarse. Estas señales actúan de tres formas principales:

  • Metilación del ADN, un proceso en el que pequeñas marcas químicas se adhieren al ADN, lo que impide o permite que un gen sea utilizado;
  • Modificaciones de histonas, son cambios químicos en las proteínas alrededor de las cuales se enrolla el ADN, que modifican cómo el ADN se enrolla o desenrolla, facilitando o dificultando el acceso a los genes;
  • ARN no codificantes, son pequeñas moléculas que ayudan a controlar qué genes se activan o se desactivan.

Aunque el ADN sea el mismo en todas las células, no todos los genes necesitan estar activos todo el tiempo.

Genética y epigenética

La genética estudia el ADN, es decir, la secuencia de los genes que se heredan de los padres y que determinan características como el color de ojos, el grupo sanguíneo o la predisposición a enfermedades.

Por otro lado, la epigenética analiza cómo se utilizan estos genes y cómo factores como el ambiente, el estilo de vida, el estrés y la edad pueden influir en la activación o el bloqueo de los genes.

Factores que influyen

Los principales factores que pueden influir en la epigenética son:

1. Ambiente

El ambiente alrededor puede influir en la forma en que se utilizan los genes. La exposición a la contaminación del aire, productos químicos, radiación, pesticidas u otras toxinas puede alterar las señales epigenéticas.

Estos cambios pueden afectar el desarrollo y la inmunidad y aumentar el riesgo de enfermedades.

2. Estilo de vida

Las decisiones y acciones diarias también interfieren en la regulación genética, como la alimentación, la práctica de ejercicio, el consumo de alcohol o cigarro y la calidad del sueño, y pueden modificar qué genes se activan o desactivan.

Por ejemplo, una alimentación saludable y el ejercicio regular pueden favorecer genes relacionados con la protección celular y el metabolismo, mientras que hábitos poco saludables pueden favorecer genes asociados a enfermedades.

3. Estrés

El estrés continuo, ya sea físico o emocional, puede dejar marcas epigenéticas que afectan el funcionamiento de los genes.

Estos cambios pueden influir en el sistema inmunitario, el metabolismo y la función cerebral, mostrando que las experiencias y la forma de afrontarlas pueden tener efectos duraderos en la salud.

4. Edad

A medida que se envejece, el epigenoma cambia de forma natural. Estos cambios pueden hacer que algunos genes que antes estaban activos se desactiven, o viceversa, contribuyendo a cambios fisiológicos, como la pérdida de masa muscular, alteraciones metabólicas y mayor susceptibilidad a enfermedades.

Lea también: Envejecimiento: qué es, tipos y qué hacer para ser saludable tuasaude.com/es/envejecimiento

5. Enfermedades 

Las enfermedades crónicas o infecciones pueden provocar cambios epigenéticos. Por ejemplo, el cáncer, la diabetes o la inflamación prolongada pueden modificar señales que controlan la activación de los genes, alterando procesos celulares importantes e influyendo en la progresión de la enfermedad.

Herencia epigenética

La herencia epigenética indica que las características heredadas de los antepasados van mucho más allá de la información fija contenida en el ADN, como el color de los ojos.

Este proceso sugiere que las experiencias de vida de padres y abuelos pueden dejar marcas biológicas reales que se transmiten a las siguientes generaciones.

Esta herencia funciona como una memoria química que orienta al cuerpo sobre cómo reaccionar al ambiente que lo rodea.

Es como si el estilo de vida de los ancestros dejara señales en los genes, preparando a los descendientes para desafíos que sus antecesores ya enfrentaron.

Por ejemplo, si un abuelo pasó por una gran escasez de alimentos, el organismo de los nietos puede nacer programado para almacenar energía de forma más eficiente.

La herencia epigenética demuestra que el comportamiento humano tiene un peso biológico capaz de moldear el presente y conectar generaciones de forma profunda.

Sin embargo, la herencia epigenética no es definitiva y puede modificarse a partir de cambios en el estilo de vida, como una alimentación adecuada y el manejo del estrés, por ejemplo.

Modulación epigenética

La modulación epigenética es el conjunto de formas que pueden influir en la activación o desactivación de los genes. Algunas de las principales incluyen:

  • Alimentación funcional, a través del consumo de nutrientes que ayudan al cuerpo a mantener los interruptores genéticos en los lugares correctos, como los que se encuentran en vegetales de hojas verde oscuro, huevos y leguminosas, como frijoles y lentejas;
  • Manejo del estrés, la práctica de actividades que calman el sistema nervioso, como la meditación, por ejemplo, reduce la liberación de hormonas que bloquean genes protectores de la salud mental. Descubra cómo aliviar el estrés;
  • Ejercicio físico regular, actúa como una señal potente que es capaz de activar genes que mejoran el metabolismo y la quema de grasa en las células;
  • Mejorar la calidad del sueño, ya que durante el descanso profundo el organismo realiza una limpieza epigenética, restaurando las marcas químicas que se desgastaron durante el día. Vea cómo dormir bien;
  • Evitar sustancias tóxicas, la reducción del contacto con el tabaco, el alcohol y la contaminación evita que agentes externos causen errores en la lectura de las instrucciones genéticas.

Además, mantener relaciones saludables y un ambiente positivo genera estímulos biológicos que favorecen la expresión de genes relacionados con la longevidad.

Lea también: Longevidad: qué es y qué hacer para alcanzarla (10 tips para vivir más) tuasaude.com/es/longevidad