Cómo quitar los callos de los pies

El tratamiento para quitar callos en los pies incluye el deslaminación, los medicamentos queratolíticos, el láser, las inyecciones intralesionales, los cuidados biomecánicos y, en casos más complejos, la cirugía, que debe ser realizada por un cirujano ortopédico o un podólogo quirúrgico.

Los callos, conocidos médicamente como hiperqueratosis plantares, son zonas de piel engrosada que aparecen por presión o fricción repetida, y pueden ser dolorosos o molestos, especialmente en la planta del pie o entre los dedos.

Cuando el callo no mejora con medidas caseras como remojar los pies, limado suave, hidratación y protección de la zona, se recomienda consultar a un podólogo para iniciar el tratamiento más adecuado.

Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza la orientación médica. No interrumpa ningún tratamiento sin la debida asesoría.
Mujer quitandose los callos de los pies

Posibles tratamientos

Algunos de los tratamientos que pueden ser realizados por el podólogo o dermatólogo para quitar los callos de los pies incluyen:

1. Deslaminación

El deslaminación, o desbridamiento, es un tratamiento realizada principalmente por un podólogo que consiste en eliminar el exceso de piel endurecida de los callos para reducir la presión y aliviar el dolor.

Cómo se realiza: se lleva a cabo en consulta, donde el especialista utiliza un bisturí para retirar suavemente la piel engrosada sin dañar la piel sana ni causar sangrado.

En algunos casos, puede aplicarse anestesia local cuando el núcleo del callo es muy profundo y causa dolor durante el procedimiento.

2. Medicamentos tópicos y queratolíticos

Los medicamentos tópicos y queratolíticos son productos que ayudan a ablandar y eliminar la piel endurecida de los callos, gracias a sustancias como ácido salicílico, urea o alfahidroxiácidos.

Estos compuestos actúan sobre la queratina, una proteína que forma la capa dura de la piel, ayudando a reducir el grosor de la lesión y aliviar el dolor.

Pueden ser indicados por médicos de atención primaria, dermatólogos o podólogos, y también recomendados por farmacéuticos para su uso en casa.

Cómo se realiza: se recomienda remojar los pies en agua tibia y limar suavemente la zona y luego aplicar el medicamento directamente sobre el callo, el cual puede encontrarse en forma de parches, cremas o soluciones 

El producto se debe colocar con cuidado solo sobre el callo, evitando aplicarlo en la piel sana alrededor para prevenir irritaciones.

Este tratamiento debe usarse con precaución en personas con diabetes o problemas de circulación, porque su piel es más sensible y puede tardar más en cicatrizar, aumentando el riesgo de irritaciones, heridas o infecciones.

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3. Láser

La terapia con láser ablativo es un tratamiento médico que se utiliza para eliminar callos mediante un láser que destruye o vaporiza el exceso de piel endurecida, con un daño mínimo en los tejidos sanos.

Puede ser realizado por podólogos, dermatólogos o cirujanos ortopédicos, y se indica en callos dolorosos o molestos que requieren reducción del tejido endurecido.

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Cómo se realiza: se utiliza un láser de dióxido de carbono o un láser YAG de erbio, que se aplica directamente sobre el callo para eliminar el tejido endurecido de forma precisa.

Este tratamiento debe acompañarse de medidas para evitar que los callos reaparezcan, como el uso de calzado adecuado, plantillas u otros soportes que reduzcan la fricción y la presión en la zona.

4. Inyecciones intralesionales

Las inyecciones intralesionales son un tratamiento médico en el que se aplica un medicamento llamado bleomicina, directamente dentro del callo, actuando sobre las células responsables del tejido engrosado de la lesión y provocando su destrucción.

Se emplean principalmente en callos de la planta del pie, sobre todo cuando son profundos, muy dolorosos o no mejoran con otros tratamientos.

Cómo se realiza: se inyecta una pequeña cantidad del medicamento directamente en el centro del callo con una aguja fina, pudiendo aplicarse anestesia local antes del procedimiento para reducir el dolor.

Este tratamiento puede causar dolor después de la aplicación y la formación de una costra en la zona.

No se recomienda en mujeres embarazadas o en lactancia, ni en personas con mala circulación, enfermedad vascular o neuropatías, ya que puede aumentar el riesgo de complicaciones en la piel.

5. Cuidados biomecánicos

El manejo biomecánico ayuda a reducir la presión y la fricción que causan los callos, e incluyen:

  • Uso de calzado adecuado, como zapatos amplios, acolchados y de tacón bajo que evitan el roce y la presión;
  • Acolchado y apósitos, como almohadillas de goma espuma o fieltro y apósitos hidrocoloides, para proteger la zona, reducir la fricción y aliviar el dolor.
  • Órtesis y plantillas, que redistribuyen la presión del pie y evitan la formación de nuevas lesiones.

Estas medidas ayudan a aliviar los síntomas y a prevenir la aparición de nuevos callos.

6. Cirugía

La cirugía de los callos se indica cuando otros tratamientos no han funcionado y suele ser realizada por un cirujano ortopédico o un podólogo quirúrgico.

Está indicada para tratar callos duros, callos blandos entre los dedos y callos plantares dolorosos o recurrentes, especialmente cuando están relacionados con deformidades o presión constante.

Cómo se realiza: existen diferentes técnicas que el médico puede utilizar, y la elección de la más adecuada depende del tipo de callo.  

Entre ellas se encuentran la corrección del hueso o la articulación que provoca la fricción, la unión quirúrgica de los dedos en casos de callos blandos o la extirpación del callo con cobertura mediante un injerto de piel.

Cómo quitar los callos de los pies en casa

Para reducir los callos en casa es importante aplicar algunos cuidados básicos como: 

  • Remojar los pies: sumergirlos en agua tibia con jabón durante unos 20 minutos para ablandar el callo;
  • Limar la piel: frotar suavemente la zona con piedra pómez, lima o paño para retirar la piel endurecida;
  • Proteger la zona: usar almohadillas de gomaespuma o apósitos hidrocoloides para reducir la fricción, aliviar el dolor y ayudar a suavizar la piel;
  • Hidratar los pies: aplicar cremas humectantes con regularidad para mantener la piel suave;
  • Usar calzado adecuado: elegir zapatos cómodos, acolchados y bien ajustados para evitar el roce continuo.

Es importante no utilizar objetos filosos o cortantes para quitar los callos, ya que pueden causar heridas o infecciones.

En personas con diabetes o alteraciones en la circulación, se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento, incluido el uso de la piedra pómez.

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Además, los productos con ácido salicílico deben aplicarse con cuidado, protegiendo la piel sana alrededor con vaselina para evitar irritaciones.