La sialoadenitis es la inflamación de las glándulas salivales, que puede producirse por infecciones, obstrucciones o enfermedades autoinmunes, y afecta principalmente a las glándulas parótidas y submandibulares.
Los síntomas más comunes incluyen dolor e hinchazón en la región de la glándula afectada, disminución de la producción de saliva, sensación de boca seca y dificultad para tragar o abrir la boca.
El tratamiento de la sialoadenitis depende de la causa y de la gravedad, y puede incluir hidratación, uso de compresas tibias, analgésicos o antiinflamatorios y, en algunos casos, procedimientos para desobstruir o extraer cálculos.
Principales síntomas
Los síntomas más comunes de la sialoadenitis son:
- Dolor en la región de la cara o del cuello;
- Sensibilidad al tocar la zona;
- Hinchazón en el área afectada;
- Enrojecimiento y aumento de la temperatura en la piel sobre la glándula;
- Disminución de la cantidad de saliva;
- Sensación de boca seca;
- Saliva más espesa, turbia o con sabor desagradable.
Además, la inflamación de las glándulas salivales puede causar dificultad o molestia para masticar, dolor al tragar y sensación de presión o endurecimiento en la glándula salival.
En algunos casos, puede haber salida de secreción con pus por la boca, acompañada de fiebre, malestar general y sensación de cansancio.
¿La sialodenitis es grave?
En la mayoría de los casos, la sialoadenitis no es grave y mejora con medidas simples, como una buena hidratación, cuidados locales y, cuando es necesario, el uso de medicamentos indicados por el médico.
Sin embargo, si no se trata, puede progresar y causar complicaciones, como una infección más intensa o la formación de un absceso.
Diferentes tipos
Los principales tipos de sialoadenitis son:
1. Sialoadenitis crónica
La sialoadenitis crónica se desarrolla de forma lenta y persistente, y es causada por factores que afectan el flujo normal de la saliva, como la presencia de cálculos en las glándulas salivales, conocidos como sialolitiasis, y el estrechamiento de los conductos salivales.
Además, la inflamación también puede ser provocada por la compresión de las glándulas debido al uso de dentaduras, la radioterapia en la región de la cabeza o del cuello, el uso de contraste radiológico a base de yodo o el tratamiento con yodo radiactivo.
Las enfermedades autoinmunes, como el síndrome de Sjögren, y el uso de medicamentos que reducen la producción de saliva, como la clozapina, la amitriptilina y la asparaginasa, también se encuentran entre las causas de la sialoadenitis crónica.
Lea también: Síndrome de Sjögren: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/sindrome-de-sjogren2. Sialoadenitis aguda
La sialoadenitis aguda aparece de forma rápida e intensa, y con frecuencia es causada por infecciones bacterianas, como Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae, Streptococcus viridans o Mycobacterium tuberculosis.
Además de virus como VIH, virus de Epstein-Barr y paperas. Este cuadro inflamatorio también puede ocurrir en personas deshidratadas, con el sistema inmunitario comprometido o en recuperación de cirugías.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la sialoadenitis es realizado por el otorrinolaringólogo mediante la exploración física, en la que se evalúan las características de las glándulas salivales, como el tamaño, la sensibilidad y la producción de saliva, además de los síntomas y los antecedentes de salud.
En algunos casos, pueden solicitarse estudios de imagen, como el ultrasonido, para confirmar el diagnóstico o identificar la causa, como cálculos salivales o procesos inflamatorios más profundos.
Lea también: Ultrasonido: tipos, para qué sirve y cómo se realiza tuasaude.com/es/ultrasonidoAdemás, la tomografía o la resonancia magnética pueden indicarse en situaciones más complejas. Los estudios de laboratorio también pueden utilizarse cuando existe sospecha de una infección más grave o compromiso del estado general.
Posible causas
La sialoadenitis es causada por una inflamación de la glándulas salivares, siendo generalmente asociada a algunas condiciones, como:
- Infecciones causadas por bacterias, como Staphylococcus aureus, Haemophilus influenzae, Streptococcus viridans o Mycobacterium tuberculosis;
- Infecciones virales, como VIH, Epstein Barr o varicela;
- Piedra en las glándulas salivares o sialolitiasis;
- Estrechamiento de los ductos salivares;
- Enfermedades autoinmunes, como síndrome de Sjögren;
- Compresión de las glándulas salivares por el uso de dentaduras;
- Radioterapia en la zona de la cabeza o cuello;
- Uso de contraste radiológico a base de yodo;
- Tratamiento con yodo radioactivo;
- Uso de medicamentos como clozapina, fenilbutazona o L-asparaginasa.
La inflamación de las glándulas salivares generalmente aparece en períodos de menor producción de saliva, lo cual puede presentarse en personas con alguna enfermedad o que se están recuperando de una cirugía, así como en personas deshidratadas, con malnutrición o el sistema inmune debilitado.
¿Cuánto tiempo dura la sialoadenitis?
En los casos leves o de origen viral, la inflamación suele mejorar en pocos días o en aproximadamente una semana. En cambio, cuando es de origen bacteriano, la recuperación puede prolongarse durante varias semanas.
En los casos crónicos, generalmente asociados a enfermedades autoinmunes u obstrucciones persistentes, la inflamación puede presentarse de forma intermitente durante meses.
Por ello, es importante mantener un seguimiento continuo para prevenir complicaciones y controlar los síntomas.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la sialoadenitis depende de la causa y de la gravedad de la inflamación.
En la mayoría de los casos, el otorrinolaringólogo puede recomendar medidas simples para aliviar los síntomas y favorecer la recuperación, como mantener una buena hidratación, masajear la glándula afectada para estimular la producción de saliva y aplicar compresas tibias, que ayudan a reducir la molestia y mejorar la circulación local.
También es importante mantener una adecuada higiene oral y realizar enjuagues con agua tibia para aliviar la irritación en la boca.
El médico puede indicar medicamentos analgésicos o antiinflamatorios, como el ibuprofeno, para aliviar el dolor y reducir la inflamación, y antibióticos, como amoxicilina con clavulanato o clindamicina, en caso de infección bacteriana.
En los casos en que existe obstrucción de los conductos salivales, pueden realizarse procedimientos mínimamente invasivos, como la sialendoscopia, que permite extraer cálculos o desobstruir los conductos.
Además, si se identifica que algún medicamento está reduciendo la producción de saliva y contribuyendo a la inflamación, el médico responsable debe evaluar la posibilidad de ajustarlo o sustituirlo.
En situaciones más graves, especialmente cuando hay formación de abscesos, puede ser necesario realizar un drenaje quirúrgico o, en casos poco frecuentes, la extracción parcial o total de la glándula afectada.