Para la gripa en lactancia, se recomienda el paracetamol o el ibuprofeno como opciones preferentes para aliviar la fiebre y el dolor, ya que su paso a la leche materna es insignificante. Es aconsejable tomar el medicamento justo después de amamantar para que los niveles en sangre disminuyan lo más posible antes de la siguiente toma.
Para la tos y síntomas nasales, pueden usarse dextrometorfano, guaifenesina, loratadina o cetirizina, ya que se consideran de riesgo muy bajo. Se prefieren estos antihistamínicos porque no causan somnolencia en la madre ni en el bebé.
Se debe evitar estrictamente la codeína, ya que puede transformarse en morfina y causar problemas respiratorios graves o sedación en el lactante. También debe evitarse la aspirina y tener precaución con la pseudoefedrina, ya que esta última puede disminuir significativamente la producción de leche materna.
Sin embargo, es muy importante evitar tomar medicamentos sin orientación médica y acudir a un médico general si la fiebre es alta o no mejora, ya que puede indicar una infección que necesita tratamiento adecuado. Asimismo, se debe acudir al pediatra si el bebé presenta somnolencia inusual, irritabilidad o cambios en su patrón de alimentación.