Teñirse el cabello durante el embarazo se considera seguro, ya que la concentración de sustancias químicas en los tintes modernos es baja y la absorción a través del cuero cabelludo no es suficiente para afectar el desarrollo del feto.
Sin embargo, por precaución, la recomendación general es que se prefiera teñir el cabello solo a partir del segundo trimestre del embarazo. Esto se debe a que, durante los primeros tres meses, el embrión atraviesa un proceso crítico de formación de órganos, lo que hace que esta sea la fase más sensible de la gestación.
Aunque el crecimiento acelerado del cabello al inicio del embarazo puede generar el deseo de retocarlo, lo ideal es esperar hasta que finalice este período inicial.
Para mayor seguridad, se recomienda dar preferencia a tintes más suaves y tonalizantes, que suelen tener fórmulas menos agresivas que los tintes permanentes y de colores intensos. En cualquier caso, la orientación del obstetra es indispensable.