La tifoidea no se contagia por la saliva, sino que se transmite principalmente por vía fecal-oral, o al ingerir agua o alimentos contaminados con heces de personas infectadas.
También puede propagarse al manipular comida con manos sucias y, de forma muy rara, por exposición fecal durante prácticas sexuales específicas, aunque sigue siendo contagio fecal-oral.
Los síntomas incluyen fiebre alta, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, cansancio y pérdida de apetito, y la enfermedad requiere tratamiento médico con antibióticos y cuidados de hidratación. Conozca más sobre los síntomas y tratamientos de la fiebre tifoidea.
Se debe acudir al médico si la fiebre persiste o aparecen signos de deshidratación, especialmente tras viajar a zonas donde la tifoidea es común, ya que un infectólogo o médico general puede confirmar el diagnóstico y prescribir el tratamiento adecuado.