El té de laurel no ayuda a bajar de peso ni “quema” grasa. Aun así, puede tener un efecto diurético, lo que contribuye a reducir la hinchazón por retención de líquidos y puede dar la sensación de que se han perdido medidas.
También puede favorecer la digestión y aliviar molestias como gases y cólicos, por lo que algunas personas notan el abdomen menos inflamado.
Además, se ha sugerido que el laurel podría influir en el control del azúcar en sangre, lo que, de manera indirecta, podría ayudar a controlar el apetito en algunas personas. De todos modos, se recomienda consumirlo con moderación, ya que en exceso puede provocar somnolencia y malestar gastrointestinal, como diarrea y cólicos.
Si una persona va a tomar té de laurel, debe prestar atención a las contraindicaciones: no se recomienda en niños, durante el embarazo ni en la lactancia. Asimismo, en caso de diabetes, es importante tener especial cuidado, ya que el laurel puede reducir la glucosa y aumentar el riesgo de hipoglucemia. Conozca los principales efectos del té de laurel y cómo prepararlo.
En cualquier caso, el té de laurel debe considerarse solo un complemento, no una solución para adelgazar. Si una persona tiene diabetes u otra condición de salud, lo más recomendable es consultar con su médico y evitar la automedicación, incluso con plantas medicinales.
Para bajar de peso de forma saludable, lo ideal es contar con acompañamiento médico y nutricional, y mantener actividad física regular.