El grounding es un conjunto de técnicas psicológicas de anclaje que ayudan a centrar la atención en el momento presente mediante los sentidos, el cuerpo o tareas mentales sencillas.
Entre sus posibles beneficios se encuentra su utilidad como estrategia complementaria ante la ansiedad, los pensamientos intrusivos, los flashbacks o las sensaciones de desconexión. Existen distintos ejercicios de grounding, como la técnica 5-4-3-2-1, la observación de objetos, la atención a los sonidos y algunas tareas mentales.
El grounding no sustituye el tratamiento psicológico o psiquiátrico cuando existe un trastorno de ansiedad, trauma, disociación u otro problema de salud mental. Si los síntomas son frecuentes, intensos o interfieren con la vida diaria, se recomienda una valoración con un psicólogo o un médico psiquiatra.
Principales beneficios
El grounding puede ser útil como estrategia complementaria para ayudar a recuperar la atención sobre el momento presente durante situaciones de malestar psicológico.
Las principales situaciones en las que puede utilizarse son:
- Ansiedad situacional: puede ayudar a desviar la atención de las preocupaciones hacia estímulos concretos del entorno. La técnica 5-4-3-2-1 ha sido estudiada en personas con ansiedad ante exámenes.
- Pensamientos intrusivos: prestar atención a objetos, sonidos o sensaciones corporales puede ayudar a reconectar con lo que ocurre en el presente.
- Flashbacks relacionados con experiencias traumáticas: las técnicas sensoriales pueden ayudar a orientar nuevamente la atención hacia el entorno actual.
- Sensación de desconexión o disociación: el grounding puede formar parte de intervenciones de estabilización utilizadas en personas con síntomas disociativos.
- Dificultad para regular emociones intensas: algunos programas psicológicos que incluyen técnicas de grounding han mostrado mejoras en la regulación emocional y en la capacidad de afrontamiento.
- Malestar relacionado con el estrés postraumático: el grounding puede integrarse en tratamientos psicológicos más amplios dirigidos a síntomas relacionados con experiencias traumáticas.
Sin embargo, la evidencia científica no es igual de sólida para todas estas situaciones. Mientras que algunos estudios han evaluado técnicas específicas para la ansiedad, las investigaciones sobre trauma, disociación y regulación emocional suelen analizar programas que incluyen varias estrategias psicológicas.
Por este motivo, no puede afirmarse que el grounding, por sí solo, sea responsable de todas las mejorías observadas. La evidencia disponible respalda principalmente su uso como estrategia complementaria de estabilización y orientación al presente.
Además, una revisión publicada en 2025 señaló que todavía existen pocos estudios diseñados específicamente para evaluar la eficacia del grounding como intervención independiente.
Cómo se hace
El grounding se hace dirigiendo deliberadamente la atención hacia estímulos concretos del cuerpo y del entorno. La persona puede concentrarse en lo que ve, oye o siente físicamente, en lugar de mantener toda la atención en pensamientos intrusivos, recuerdos o sensaciones intensas.
Una forma descrita por organismos de salud consiste en reducir el ritmo, notar lo que está ocurriendo y después reconectar con el cuerpo y el ambiente. Puede prestarse atención al apoyo de los pies, a la postura, a la respiración o a diferentes estímulos sensoriales.
También pueden utilizarse objetos cercanos. Observar su forma, color, textura, peso o temperatura permite centrar la atención en características concretas del presente.
Otra posibilidad consiste en combinar distintos sentidos. Por ejemplo, puede identificarse algo que se ve, algo que se oye y algo que se puede tocar o sentir. Después pueden buscarse nuevos estímulos de cada categoría.
El objetivo del grounding no es demostrar que una emoción o pensamiento sea incorrecto, sino crear un punto de referencia en el presente. Si el ejercicio aumenta la frustración o intensifica el malestar, debe interrumpirse.
Ejercicios de grounding
Existen ejercicios de grounding físicos, sensoriales y mentales. Los ejemplos descritos en las fuentes utilizadas incluyen:
- Técnica 5-4-3-2-1: consiste en identificar cinco cosas que se ven, cuatro que se pueden tocar, tres que se oyen, dos que se huelen y una que se saborea.
- Observar un objeto: se centra la atención en la forma, el color, la textura, el peso y la temperatura de un objeto cercano.
- Sentir el apoyo del cuerpo: se presta atención a los pies sobre el suelo o a los puntos del cuerpo que están en contacto con una superficie.
- Describir el entorno: se identifican detalles visibles o auditivos presentes alrededor, como formas, posiciones o sonidos.
- Realizar una tarea mental: pueden utilizarse actividades como contar hacia atrás, trabajar con letras del alfabeto o recitar un texto conocido.
- Combinar respiración y movimiento: se observa la respiración mientras se realizan movimientos sencillos, estiramientos o tensión y relajación de las manos.
No hay evidencia suficiente para afirmar que uno de estos ejercicios sea el mejor para todas las personas o situaciones. La investigación sobre técnicas específicas sigue siendo limitada y la elección puede depender del contexto en que se utilicen.
Ejercicios de grounding para la ansiedad
Los ejercicios de grounding para la ansiedad buscan cambiar el foco de atención desde el malestar hacia información concreta del presente. Entre las técnicas estudiadas de forma directa se encuentra el ejercicio 5-4-3-2-1.
En un estudio realizado con estudiantes de enfermería, la técnica 5-4-3-2-1 se asoció con una reducción de la ansiedad ante exámenes. El resultado es relevante, pero no demuestra por sí solo que la técnica sea eficaz para cualquier tipo de ansiedad.
Las técnicas sensoriales también aparecen en materiales institucionales de salud mental como estrategias de afrontamiento. Identificar objetos, sonidos y sensaciones físicas puede utilizarse como una forma de recuperar la atención sobre lo que ocurre en ese momento.
La evidencia disponible no permite afirmar que los ejercicios de grounding sustituyan la psicoterapia u otros tratamientos indicados para un trastorno de ansiedad. Su papel está mejor respaldado como estrategia complementaria para momentos de malestar o como parte de intervenciones psicológicas más amplias.
Lea también: Psicoterapia: qué es, tipos y cómo se realiza tuasaude.com/es/psicoterapiaCuándo consultar a un psicólogo o psiquiatra
Se recomienda consultar a un profesional de salud mental cuando la ansiedad, los flashbacks, la sensación de desconexión u otros síntomas son persistentes, intensos o interfieren con las actividades habituales.
El grounding puede utilizarse como apoyo, pero no permite establecer diagnósticos ni sustituye una evaluación profesional.
Un psicólogo puede evaluar los síntomas y determinar si es necesario iniciar o ajustar un tratamiento psicológico. Un médico psiquiatra puede realizar una valoración médica especializada cuando los síntomas requieren una evaluación diagnóstica o un abordaje más amplio de salud mental.
Cuando una técnica de grounding aumenta el malestar o la frustración, debe suspenderse.
Preguntas frecuentes
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Sí, caminar descalzo puede utilizarse como ejercicio de grounding psicológico si la atención se centra conscientemente en las sensaciones del presente, como la presión de los pies, la temperatura, la textura del suelo y el movimiento del cuerpo.
Sin embargo, conviene diferenciarlo del “earthing”, que propone beneficios para la salud por el contacto directo de la piel con la tierra. Ese concepto es distinto del grounding psicológico y no debe confundirse con las técnicas de anclaje utilizadas en salud mental.
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No existe una duración específica establecida para practicar grounding.
El tiempo puede variar según el ejercicio y la situación, y puede mantenerse mientras ayude a centrar la atención en el presente.
Si provoca más ansiedad, frustración o malestar, debe suspenderse.
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El grounding psicológico puede realizarse en prácticamente cualquier lugar tranquilo y seguro, ya que no requiere un espacio específico. Puede practicarse sentado, de pie o caminando, en casa, en el trabajo o al aire libre.
Cuando el ejercicio utiliza estímulos sensoriales, puede ayudar estar en un lugar donde sea posible observar objetos, escuchar sonidos o notar sensaciones corporales sin demasiadas interrupciones.
También puede hacerse caminando o moviéndose de forma consciente. No es necesario estar en contacto directo con la tierra ni caminar descalzo para practicar grounding psicológico.
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El grounding puede ser enseñado principalmente por psicólogos y otros profesionales de salud mental capacitados. También puede formar parte de un tratamiento indicado por un psiquiatra, especialmente cuando existen ansiedad, trauma o síntomas disociativos.