Cremas con corticoides: para qué sirven y cuándo usar

Las cremas con corticoides, como el acetónido de fluocinolona o el valerato de betametasona, son medicamentos de uso tópico, es decir, se aplican sobre la piel y están indicadas para tratar afecciones como dermatitis, eccema, comezón, enrojecimiento o alergias cutáneas, por ejemplo.

Estos medicamentos tienen una potente acción antiinflamatoria que ayuda a controlar la inflamación de la piel, además de reducir la respuesta inmunológica, disminuir la renovación celular y favorecer la reducción de la dilatación de los vasos sanguíneos.

Su indicación varía según el principio activo que contengan, por lo que solo deben utilizarse bajo indicación médica, especialmente en niños, en quienes su uso debe realizarse únicamente bajo la orientación del pediatra.

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Mujer en consulta por el uso de cremas con corticoides

Para qué sirven

Las cremas con corticoides están indicadas para tratar la inflamación de la piel causada por:

  • Dermatitis alérgica o atópica;
  • Eccema;
  • Sarpullido por calor o miliaria;
  • Impétigo;
  • Picaduras de insectos;
  • Psoriasis;
  • Lupus eritematoso discoide.

Además, algunas cremas con corticoides también pueden utilizarse para tratar quemaduras solares, la inflamación del oído, como la otitis externa, siempre que no exista perforación del tímpano, o la fimosis infantil.

La elección de la crema con corticoides depende de la afección que se vaya a tratar, por lo que siempre debe utilizarse bajo la indicación del dermatólogo, médico general o pediatra.

Cremas con corticoides para la dermatitis

Para la dermatitis, las cremas con corticoides, como la hidrocortisona, la desonida, la betametasona o la mometasona, ayudan a controlar la inflamación de la piel y aliviar síntomas como la comezón, el enrojecimiento y la descamación. El médico elegirá la crema más adecuada según la gravedad de la dermatitis, la zona del cuerpo afectada y la edad de la persona.

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Cremas con corticoides para el prepucio

Algunas cremas con corticoides para la fimosis infantil, como la betametasona, pueden ser indicadas por el pediatra, ya que favorecen la retracción progresiva del prepucio, facilitando su movimiento y la limpieza del pene.

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Para su uso, es importante seguir las indicaciones del médico sobre la forma de aplicación, el tipo de crema y la duración del tratamiento. Vea cómo se realiza el tratamiento para la fimosis.

Principales cremas 

Las principales cremas con corticoides incluyen el propionato de clobetasol, el propionato de halobetasol, el propionato de fluticasona, el dipropionato de betametasona, el diacetato de diflorasona, la desoximetasona y la fluocinonida.

También se encuentran el acetónido de triamcinolona, el furoato de mometasona, el valerato de betametasona, el butirato de hidrocortisona, el acetato de hidrocortisona, la desonida y el acetónido de fluocinolona.

Estas cremas se clasifican en corticoides de potencia baja, media, alta o muy alta, según el principio activo y su concentración, por lo que cada una está indicada para distintos tipos y grados de inflamación de la piel.

Cómo usar 

Las cremas con corticoides deben aplicarse sobre la piel siguiendo la frecuencia indicada por el médico. Antes de utilizarlas, se recomienda lavar las manos y la zona afectada con agua y jabón neutro, y secarlas bien.

Luego, debe aplicarse una cantidad suficiente de crema para cubrir la zona afectada y masajear suavemente hasta favorecer su absorción.

La forma de uso en adultos varía según el tipo de crema y puede incluir:

  • Propionato de clobetasol: aplicar sobre la piel afectada de 1 a 2 veces al día durante un máximo de 4 semanas;
  • Desonida: aplicar sobre la piel afectada de 1 a 3 veces al día, hasta que mejoren los síntomas;
  • Acetato de hidrocortisona: aplicar sobre la piel afectada de 2 a 3 veces al día, hasta que mejoren los síntomas;
  • Acetónido de fluocinolona: aplicar sobre la piel afectada de 2 a 4 veces al día, según la gravedad de la afección;
  • Valerato de betametasona: aplicar sobre la piel afectada de 1 a 2 veces al día durante un máximo de 4 semanas.

Después de aplicar la crema, es importante lavarse las manos, excepto cuando el tratamiento se realice en esta zona.

Además, la piel tratada no debe cubrirse, salvo que el médico lo indique, ya que esto puede aumentar la absorción del medicamento y favorecer la aparición de efectos secundarios.

Efectos secundarios

Algunos de los efectos secundarios más comunes de las cremas con corticoides incluyen resequedad de la piel, comezón, enrojecimiento, sensación de quemazón o ardor, formación de ampollas en la zona tratada, cambios en el color de la piel, hematomas o costras alrededor del vello.

Además, estos medicamentos pueden absorberse a través de la piel y provocar efectos secundarios en otras partes del cuerpo. En estos casos, es importante informar al médico si se presentan síntomas como visión borrosa, dolor en los ojos, aumento de la sed o de las ganas de orinar, boca seca, aumento de peso, hinchazón del rostro, debilidad muscular, depresión, ansiedad o irritabilidad.

Contraindicaciones

Las cremas con corticoides no deben utilizarse en niños menores de 1 año ni en personas con alergia a los corticoides, como betametasona, hidrocortisona, clobetasol, desonida o fluocinolona, por ejemplo.

Estas cremas tampoco deben utilizarse en casos de:

  • Tuberculosis cutánea;
  • Infección por hongos;
  • Herpes simple;
  • Varicela;
  • Perforación del tímpano;
  • Rosácea;
  • Acné vulgar;
  • Heridas en la piel;
  • Picazón sin inflamación;
  • Picazón en la zona anal o genital;
  • Dermatitis alrededor de la boca.

Además, las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia solo deben utilizar cremas con corticoides bajo indicación médica, ya que no existen estudios que demuestren su seguridad en estas situaciones.

Las cremas con corticoides tampoco deben utilizarse en los ojos, por lo que se recomienda consultar a un oftalmólogo, quien podrá indicar una crema específica para uso ocular.