Muerte cerebral: causas y síntomas

La muerte cerebral es la pérdida irreversible de todas las funciones del cerebro, incluyendo el tronco cerebral, que es la región responsable por controlar la respiración, los latidos cardíacos y la presión arterial, además de los movimientos y la audición. Esto significa que una persona con muerte cerebral no tiene la capacidad de mantener las funciones vitales del cuerpo, como respirar, ni de responder a estímulos. 

Algunas condiciones como traumatismo craneoencefálico, ACV o hemorragia en el cerebro, por ejemplo, pueden causar la muerte cerebral, que es confirmada por uno o más médicos, como neurólogo o neurocirujano, por medio de la evaluación de los daños en el cerebro y de pruebas que verifican la presencia de la respuesta a estímulos y la actividad cerebral, por ejemplo. 

Las funciones vitales de la persona con muerte cerebral pueden mantenerse en el hospital con la ayuda de dispositivos, pero la persona es considerada legal y clínicamente muerta, pues no existe posibilidades de recuperación. A pesar de ser una situación difícil y delicada para los familiares, es en este momento que se puede realizar donación de órganos, de ser posible. 

Muerte cerebral: causas y síntomas

Causas principales

La muerte cerebral puede ocurrir cuando el suministro de sangre u oxígeno al cerebro es interrumpido, lo que puede estar ocasionado por:

  • Traumatismo craneal;
  • Paro cardiorrespiratorio;
  • Infarto;
  • Derrame cerebral (ACV);
  • Inflamación del cerebro;
  • Infecciones cerebrales, como encefalitis;
  • Hemorragia cerebral;
  • Embolia;
  • Aneurisma cerebral;
  • Aumento de la presión intracraneal;
  • Tumor en el cerebro;
  • Sobredosis;
  • Hipoglucemia grave. 

Estas y otras causas pueden ocasionar el aumento del tamaño del cerebro, situación conocida como edema cerebral, lo cual, asociado a la imposibilidad de expansión gracias al cráneo, ocasiona compresión, disminución de la actividad cerebral y daños irreversibles en el sistema nervioso central.

Signos y síntomas de muerte cerebral

Los signos que indican que se trata de una muerte cerebral y que la persona no se va a recuperar incluyen:

  • Ausencia de respiración espontánea, es decir, la persona no logra respirar por su cuenta, siendo mantenida la respiración con la ayuda de dispositivos;
  • Ausencia de dolor frente a estímulos, como pinchar el cuerpo con una aguja o tocar el globo ocular de la persona;
  • Ausencia de contracción de las pupilas de los ojos, cuando es estimulada por una fuente de luz, como una linterna, por ejemplo;
  • Ausencia del reflejo de tos cuando algo es colocado en la parte superior de la garganta. 

Ante la presencia de estos signos y síntomas, los médicos deben confirmar el diagnóstico mediante la realización de pruebas para muerte cerebral. 

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico de la muerte cerebral debe ser realizado por dos médicos diferentes, mediante la observación de los síntomas y por medio de pruebas que deben ser llevadas a cabo en dos días diferentes, las cuales incluyen:

  • Test de reacción de las pupilas, utilizando una linterna para verificar si las pupilas se contraen cuando son expuestas a la luz;
  • Test de sensibilidad de los ojos, para evaluar si la persona reacciona cuando se coloca una tela o trozo de algodón en el globo ocular;
  • Evaluación de la respuesta a estímulos al aplicar presión en la frente y en la nariz;
  • Test de movimiento de los ojos, colocando agua fría en cada oreja para ver si la persona mueve los ojos al recibir este estímulo;
  • Test de reflejo de tos, al insertar un pequeño tubo delgado de plástico en la tráquea;
  • Test de apnea, que evalúa la capacidad de la persona de respirar por cuenta propia al desconectar el dispositivo por un corto período de tiempo;
  • Test de respuesta a estímulos verbales, donde se determina la capacidad de la persona de hablar o de responder;
  • Evaluación de la frecuencia cardíaca, donde se verifica si aumenta más de 5 latidos por minuto luego de tomar una dosis de 1 a 2 mg de atropina por vía intravenosa;
  • Electroencefalograma, para evaluar si el cerebro posee actividad eléctrica;
  • Angiografía cerebral, para verificar la presencia de flujo sanguíneo en el cerebro;
  • Doppler transcraneal, para confirmar la ausencia de flujo sanguíneo en el cerebro;
  • Gammagrafía de perfusión cerebral, para analizar si existe flujo sanguíneo y metabolismo cerebral. 

Antes de iniciar las pruebas para confirmar la muerte cerebral, los médicos deben realizar una serie de exámenes y evaluaciones para garantizar que los síntomas no estén causados por otros factores como sobredosis de drogas, venenos o medicamentos, hipotermia, hipotiroidismo, encefalitis del tronco cerebral, encefalopatía causada por insuficiencia hepática o síndrome de Guillain-Barré, por ejemplo. 

¿La muerte cerebral es reversible?

La muerte cerebral no es reversible, pues el cerebro sufrió un daño que no es posible restablecer. Esto significa que el cerebro ya no está funcionando más y no existe posibilidad de que vuelva a funcionar. Sin embargo, a pesar de que el cerebro no tenga más actividad, otros órganos como riñones, hígado o corazón aún pueden funcionar por un corto período de tiempo, mientras que la persona es mantenida "viva" mediante dispositivos en el hospital. 

Cuando los médicos confirman la muerte cerebral, esto significa que la persona ya murió, pero solo en el momento en que los dispositivos son desconectados, es que la persona es verdaderamente declarada como muerta. En este caso, desconectar los aparatos no es considerado eutanasia, pues no existen posibilidades de que la persona sobreviva. 

La persona con muerte cerebral puede mantenerse "viva" mediante los dispositivos durante el tiempo que los familiares deseen; no obstante, normalmente solo se busca que el paciente sea mantenido en este estado por algún tiempo si es donante de órganos, con el fin de garantizar la retirada de los mismos para posterior trasplante en otro paciente. 

¿La muerte cerebral es lo mismo que estar en coma o estado vegetal?

Cuando una persona es confirmada con muerte cerebral, significa que ninguna parte del cerebro de la persona está funcionando más y, legalmente, la misma es considerada muerta; situación distinta a estar en coma o en estado vegetal, pues en estos casos existe alguna función del tronco cerebral y posiblemente de alguna otra parte del cerebro, por lo que la persona es legalmente considerada viva. 

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