La dermatilomanía es un trastorno mental caracterizado por el impulso incontrolable, compulsivo y repetitivo de rascar, manipular, apretar, frotar o morder la piel, causando heridas, sangrados y hematomas.
Esta condición, conocida clínicamente como trastorno por excoriación, puede estar relacionada con factores como la herencia genética, los traumas emocionales y el abuso de sustancias, como la cocaína o la metanfetamina, por ejemplo.
Ante la sospecha de dermatilomanía, se recomienda consultar a un psiquiatra o médico general para que realice una evaluación completa e indique el tratamiento adecuado, que puede incluir sesiones de psicoterapia, uso de medicamentos y cuidados personales.
Síntomas de dermatilomanía
Los principales síntomas de la dermatilomanía son:
- Impulso incontrolable, compulsivo y repetitivo de rascar, manipular, apretar, frotar o morder la piel;
- Daños en la piel, como heridas abiertas, sangrados y hematomas;
- Infecciones, cicatrices y, en casos graves, deformación permanente de la piel;
- Manipular lunares, pecas, manchas o cicatrices para intentar suavizarlos o "perfeccionarlos";
- Sensación de alivio, placer o gratificación, acompañada de un estado de "trance" y pérdida de control durante el acto;
- Vergüenza, culpa, frustración, enojo consigo mismo y tristeza, poco después de los episodios;
- No darse cuenta, muchas veces, de que se está manipulando o rascando la piel;
- Manipular o rascar la piel durante períodos de ansiedad o estrés.
La persona con dermatilomanía puede manipular cualquier parte del cuerpo, aunque afecta con mayor frecuencia el rostro, el cuero cabelludo, el cuello, los brazos, las manos y las piernas.
El acto de manipular la piel puede realizarse con las uñas, las yemas de los dedos, los dientes o con ayuda de herramientas como pinzas, agujas, cuchillas y tijeras, por ejemplo.
La vergüenza y la incomodidad suelen llevar al aislamiento social, evitar relaciones íntimas, ausencias en el trabajo o la escuela y una disminución de la calidad de vida de la persona.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la dermatilomanía es realizado por un psiquiatra mediante un examen físico, los antecedentes de salud y una entrevista.
Para confirmar el diagnóstico, el médico generalmente utiliza entrevistas clínicas semiestructuradas y cuestionarios de autoevaluación validados, como la escala revisada de impacto de la dermatilomanía.
Además, el médico también debe descartar otras condiciones que pueden causar lesiones en la piel, como sarna, anemia, uremia, enfermedades hepáticas o el uso de sustancias como la cocaína, por ejemplo. Para ello, el médico puede solicitar estudios de laboratorio.
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La dermatilomanía es causada por una combinación de diversos factores, como:
- Genética, ya que las personas con dermatilomanía tienen mayor riesgo de tener al menos un familiar de primer grado con esta condición;
- Diferencias estructurales en el cerebro, en áreas responsables de controlar la forma en que se aprenden y forman los hábitos;
- Forma de afrontar el estrés, la ansiedad, el aburrimiento y las emociones negativas, como culpa, vergüenza o tristeza;
- Intento de escapar de experiencias desagradables, perfeccionismo e incapacidad para relajarse, que pueden generar frustración e impaciencia, emociones que la persona intenta aliviar lesionando la piel;
- Traumas emocionales durante la infancia o adolescencia, causando una falta de recursos psicológicos para enfrentar problemas en la vida adulta;
- Intento de manipular manchas, pecas, lunares, puntos negros o cicatrices, para "suavizar" o intentar "perfeccionar" la piel, pudiendo convertirse en un comportamiento compulsivo;
- Abuso de sustancias químicas, como cocaína o metanfetamina.
La dermatilomanía suele presentarse junto con otras condiciones de salud mental que pueden causar o empeorar esta condición, como los trastornos de ansiedad, la depresión grave, el TDAH, el trastorno obsesivo-compulsivo y la tricotilomanía.
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El tratamiento generalmente se lleva a cabo con un equipo multidisciplinario, que incluye psiquiatra, dermatólogo y psicólogo.
1. Psicoterapia
Las sesiones de psicoterapia, principalmente las terapias conductuales, son la primera línea de tratamiento para la dermatilomanía.
Así, el entrenamiento de reversión de hábitos, la terapia cognitivo-conductual y la terapia de aceptación y compromiso son enfoques que pueden estar indicados.
Lea también: Psicoterapia: qué es, tipos y cómo se realiza tuasaude.com/es/psicoterapia2. Medicamentos
El médico puede indicar el uso de medicamentos, como fluoxetina, fluvoxamina, citalopram, sertralina y olanzapina, por ejemplo.
Estos medicamentos pueden ayudar en el tratamiento de los trastornos de ansiedad, a controlar el comportamiento obsesivo-compulsivo y a reducir el deseo de lesionarse la piel.
Asimismo, el dermatólogo puede indicar el uso de antibióticos en casos de heridas profundas, infecciones o deformación de la piel.
3. Cuidados personales
Algunos cuidados personales indicados son:
- Usar guantes;
- Utilizar dispositivos o juguetes antiestrés, como pelotas flexibles, para mantener las manos ocupadas y distraídas;
- Mantener las uñas siempre cortas y bien recortadas;
- Evitar dejar herramientas de manipulación, como pinzas, alfileres, agujas o tijeras, expuestas y de fácil acceso;
- Intentar resistir el impulso de manipular la piel durante períodos cada vez más largos cuando aparezca la necesidad;
- Mantener la piel y las lesiones siempre limpias para prevenir infecciones;
- Registrar los episodios en un diario o utilizar aplicaciones móviles, lo que ayuda a tomar conciencia del acto de manipular la piel, contribuyendo a reducir este comportamiento.
Además, al sentir la necesidad de rascar la piel, se recomienda redirigir la acción hacia la aplicación de una crema hidratante, promoviendo una conducta de cuidado y no de lesión.