La afantasía es una condición en la que la persona no puede formar imágenes mentales de manera voluntaria, es decir, tiene dificultad o es incapaz de visualizar en la mente cosas simples, como el rostro de alguien o un lugar conocido.
En la práctica, una persona con afantasía puede describir algo, como una casa o un amigo, basándose en la memoria de hechos, pero sin recurrir a imágenes mentales. Además, puede presentar dificultades para revivir recuerdos o imaginar escenarios futuros.
La afantasía, del inglés aphantasia, puede estar presente desde el nacimiento o aparecer después de una lesión cerebral y, por lo general, no causa sufrimiento ni problemas en la vida diaria, pudiendo compensarse con estrategias de adaptación, como anotaciones y mapas mentales.
Dificultades de personas con afantasía
Algunas dificultades comunes de personas con afantasía incluyen:
- No poder formar imágenes mentales, incluso de rostros, objetos o lugares familiares;
- Depender de la memoria basada en hechos, en lugar de imágenes mentales, para recordar o describir cosas;
- Tener dificultad para revivir recuerdos visuales o imaginar escenarios futuros;
- Presentar sueños con imágenes menos vívidas o detalladas;
- Enfrentar más retos en tareas que requieren planificación visual o sentido de la orientación espacial.
La afantasía no es una enfermedad, sino una forma diferente de funcionamiento de la mente, lo que hace que la persona dependa más de palabras, conceptos y hechos para pensar y recordar.
Cómo saber si se tiene afantasía
Para saber si se tiene afantasía, se recomienda consultar a un neurólogo o psicólogo, quien generalmente aplica cuestionarios y pruebas que evalúan la capacidad de formar imágenes mentales.
El método más utilizado es el VVIQ (por sus siglas en inglés, Vividness of Visual Imagery Questionnaire, o Cuestionario de Vivacidad de Imágenes Visuales en español), que consiste en preguntas sobre qué tan vívidas y detalladas pueden ser las imágenes mentales de la persona al imaginar escenas, objetos o rostros familiares.
Esta prueba permite al profesional determinar si la dificultad para crear imágenes mentales es consistente y si afecta la memoria, ayudando a confirmar la presencia de la afantasía.
En algunos casos, el médico puede complementar la evaluación con pruebas de memoria, atención o razonamiento visual, para comprender mejor cómo la imaginación mental influye en otras funciones cognitivas.
Posibles causas
Algunas posibles causas de la afantasía son:
- Congénita, presente desde el nacimiento y posiblemente relacionada con diferencias en la forma en que el cerebro procesa y genera imágenes mentales;
- Lesiones cerebrales, como traumas, accidentes o accidentes cerebrovasculares, que pueden afectar áreas del cerebro involucradas en la imaginación;
- Factores neurológicos, que pueden alterar la comunicación entre regiones visuales y áreas de conciencia, dificultando la creación de imágenes mentales.
En casos raros, factores psicológicos, como traumas intensos o estrés prolongado, pueden afectar la capacidad de formar imágenes mentales, provocando una disminución temporal o incluso permanente de la vividez de las imágenes en la mente.
Tratamiento para la afantasía
Actualmente, no existe un tratamiento específico para la afantasía, ya que se trata de una variación cognitiva y no de una enfermedad.
Sin embargo, es común emplear estrategias compensatorias para manejar la ausencia de imágenes mentales. Una de ellas es el uso de descripciones verbales detalladas, como explicar paso a paso una tarea o detallar características de personas y objetos.
Otra estrategia incluye anotaciones, listas y esquemas escritos, que permiten registrar información de forma estructurada y consultarla cuando sea necesario, como haciendo listas de compras, planes de estudio o resúmenes de textos, por ejemplo.
También puede ser útil usar diagramas, mapas mentales y otras representaciones visuales externas, que funcionan como sustitutos de las imágenes mentales, ayudando a visualizar de manera concreta cómo se conectan ideas, etapas o conceptos.
Asimismo, el entrenamiento de memoria, razonamiento y planificación mediante ejercicios cognitivos, como crucigramas y rompecabezas de lógica, ayuda a realizar tareas que normalmente dependerían de imágenes mentales.
Lea también: 11 ejercicios para la memoria y concentración tuasaude.com/es/ejercicios-mentalesEl tratamiento de la afantasía es, por lo tanto, adaptativo, enfocado en ayudar a la persona a manejar sus dificultades cognitivas y realizar actividades cotidianas de manera eficiente, aun sin recurrir a imágenes mentales internas.
¿La afantasía tiene cura?
La afantasía no tiene cura, ya que no se considera una enfermedad, sino una variación cognitiva, y por lo general no genera sufrimiento ni problemas significativos en la vida diaria.
Las personas con afantasía llevan una vida normal, adaptándose de manera natural a la ausencia de imágenes mentales y utilizando estrategias alternativas para recordar, organizar y procesar información.