Las 26 semanas de gestación equivalen al final del sexto mes de embarazo y marcan el inicio del séptimo mes. En esta etapa, el bebé suele pesar alrededor de 900 g y medir cerca de 34 cm desde la cabeza hasta los pies, con un tamaño similar al de una lechuga iceberg.
Durante la semana 26, los intestinos continúan madurando y ya comienzan a absorber nutrientes del líquido amniótico, mientras que los ojos están completamente formados y la audición se vuelve más sensible, lo que permite que el bebé reaccione a los sonidos con pequeños movimientos.
La embarazada puede comenzar a sentir molestias como acidez y reflujo debido a los cambios digestivos, además de dolor de espalda, calambres en las piernas e hinchazón en pies y tobillos por el aumento de peso y la presión del útero. Además, pueden presentarse contracciones de entrenamiento, que endurecen el abdomen de forma pasajera en algunos momentos del día. Conozca más sobre el desarrollo del bebé con 26 semanas.
Se recomienda acudir al obstetra para confirmar la edad gestacional con mayor precisión, ya que el especialista puede evaluar el tiempo de embarazo mediante la ecografía y los exámenes del control prenatal, además de orientar adecuadamente según cada caso.